![]()
Lunes, 21 de Julio de 2008. Nº: 28
El verano aporta vida y colorATEA La localidad recupera fuerza y vitalidad con más actividades durante los meses estivales con la presencia de muchos jóvenes
Ya llegó el verano a Atea. Al igual que al resto de los pueblos del Campo de Daroca, ha llegado tras las lluvias de junio y el calor se ha hecho el dueño del clima en la comarca y con él va llegando el periodo vacacional de nuestros vecinos, que por circunstancias laborales residen fuera del pueblo, así como también van llegando muchos de nuestros mayores, los cuales han pasado el invierno en la capital. Y sobre todo llega la juventud. Los niños y niñas corretean por las calles, en bicicleta o en patines (aprovechando que no pasa la carretera por el pueblo). Los abuelos, en muchos casos, son los encargados de cuidar a los pequeños mientras sus padres trabajan fuera del pueblo. Corren tras ellos unas veces divertidos, otras algo enfurruñados, pero en definitiva se respira un aire con sabor a vida, en un pueblo que pocos días antes apenas había unos pocos habitantes por sus calles. En Atea tenemos la posibilidad de combatir el calor en las piscinas, tomar el sol en el césped o jugar en el frontón. También hay otras maneras de sobrevivir a las altas temperaturas, solo hay que ver en la plaza del Paso por la mañana, a nuestros otros "jóvenes" como aprovechan la sombra de las casas para "charrar" sobre el tiempo y la cosecha, alcahuetear, culturizarse leyendo, entre otros, este periódico, o ver el género de los vendedores. Otro sitio donde se puede pasar una buena mañana es el merendero de San Lamberto en el Cerro de Santa Cruz e incluso en su cumbre, a 1.423 metros de altitud, podremos divisar en un día despejado la laguna de Gallocanta y la planicie de Used-Cubel-Torralba y tierras de Castilla. También la cara sur de la Sierra de Atea y el cerro Valmayor, Orcajo, Atea, Acered, Alarba y Castejón de Alarba; la ribera del Jiloca en los términos de Murero, Manchones y Daroca; Sierra Vicort y el cerro del Rayo e incluso el Moncayo. Además allí arriba, según la hora de la visita, podremos conversar con uno de los dos Antonios que trabajan en labores de vigilancia de incendios y que en verano velan apoyando a las unidades de retenes de incendios. Por la tarde, la sombra de la Ermita de San Roque es el lugar de reunión de otros pocos "mayores" donde seguro, que si nos sentamos junto a ellos, aprenderemos alguna historia o chascarrillo, además de "vigilar" desde un sitio privilegiado el Barranco de Valverde, el Cementerio y la cara norte de la Sierra de Atea. ROBERTO TORNOS
Otros titulares
|
|
En RedAragon.com |
Top búsquedas |
Enlaces recomendados |
|
Otras webs del Grupo Zeta: |
Contacto
- Ayuda
- Aviso Legal
- Publicidad - ![]() © Copyright 1998-2008. Diseño Web: DiCom Medios, S.L. |
![]() |