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Plaza
de la Magdalena |
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En
1970, hace ya treinta años, terminaban con generalizado
aplauso las obras de restauración de la Iglesia de la
Magdalena, situada en la zaragozana plaza de igual nombre. Sin
embargo, a su lado y sólo tres años más
tarde, en 1973, se venía al suelo la que fue hermosísima
capilla de la antigua Universidad de Zaragoza, y ésto
a pesar de haber sido declarada monumento nacional. El resto del
edificio universitario había caído ya anteriormente.
La
plaza de la Magdalena puede
considerarse por ello un significativo ejemplo de dos formas bien
contrapuestas de actuar ante el patrimonio histórico-artístico:
conservación y rehabilitación, o desidia; más
frecuente sin duda la segunda que la primera. La
plaza de la Magdalena ha
quedado mutilada en su valor patrimonial y artístico, en su
sentido histórico , desde que la dejadez institucional y
social la privó de la antigua Universidad, muchas veces
después llorada desde tantas instancias. |
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Se
situaba el edificio escolar cerrando la plaza por la derecha, si
accedemos a ésta desde el Coso Bajo. Lo más
interesante y significativo del mismo era la mencionada capilla, de
estilo gótico retardatario, cuya construcción fue
sufragada por Pedro Cerbuna, y
que había albergado la biblioteca de la universidad durante
mucho tiempo. Erigida hacia finales del siglo XVI era el único
elemento que quedaba del conjunto original, que en su mayor parte
fue destruido durante la Guerra de la Independencia, y de nuevo
después reconstruido, para ser demolido en este siglo XX por
orden ministerial, acción que terminó provocando el
deterioro y pérdida de la capilla albergada en su interior. |
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Por
fortuna, bien distinta ha sido la trayectoria de la Iglesia de
la Magdalena. La reforma barroca a que fue sometida respetó
en buen grado la estructura mudéjar original. Además
la restauración concluida en 1970 y llevada a cabo por
Francisco Iñiguez,
devolvió a la torre el tercer cuerpo en su apariencia
primera, así como algunos otros elementos a la iglesia en
su conjunto, que habían sido alterados en el siglo XVIII.
La Magdalena es así sin duda una de las joyas
arquitectónicas e históricas de la ciudad de
Zaragoza.
A
la actual iglesia debió de precederle un primer edificio
románico. La construcción mudéjar puede
datarse en el siglo XIV, dadas las concomitancias de la torre con
las turolenses de San Martín y El Salvador. La iglesia
tiene una estructura de nave única , -en tres tramos
cubiertos con bóveda de crucería y capillas
laterales entre los contrafuertes-, y ábside poligonal de
siete lados. La torre presenta la característica disposición
del alminar almohade: dos torres, una envolviendo a la otra, y
entre ellas asciende la escalera. Al exterior la torre se divide
en tres cuerpos marcados en altura por la decoración y la
estructuración de los vanos. La ornamentación
hilvana arcos mixtilineos entrecruzados y cruces formando rombos.
Las
obras del siglo XVIII básicamente consistieron en el cambio
de orientación del templo, practicándose una nueva
entrada por el ábside y anulándose la anterior del último
tramo de la nave, que abría a la calle Mayor. Además
se situaron nuevas pilastras entre las capillas, se sustituyó
la vieja cubierta en cañón de éstas por bóvedas
típicamente barrocas de cañón con lunetos y
se renovó la dotación mueble de la iglesia: nuevo
retablo, nuevas imágenes y una nueva portada.
Es
inútil preguntarse acerca de cómo se vería
hoy en día la plaza de la
Magdalena , si también hubiéramos
conservado la vieja Universidad. Enclavado en el mismo corazón
de la ciudad de Zaragoza, este lugar sufre de lleno todas las
contradicciones que van minando el Casco Viejo: las sociales, ecónomicas,
históricas...que apenas puede disimular el maquillaje urbanístico.
En medio de la decadencia, sin embargo, se alza la torre de la
Magdalena: ¿será posible todavía?. |
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