Cuando realizo una toma fotográfica, intento que, como la mayoría de los actos que como ser humano puedo realizar, sea con plena consciencia del momento presente. Cada instante se convierte así en "aquí y ahora" y cada respiración se transforma en un momento mágico.
En realidad, ese preciso lapso de tiempo, es el único destello de vida que verdaderamente poseemos. La luna es la luna, un charco es un charco; pero una fotografía, como todos nuestros pensamientos, tan solo son el reflejo de la luna en ese charco.
La mente es como la misma naturaleza, siendo su propia esencia libre y pura. Escuchemos el agua de los ríos que fluye entre los guijarros, hierbas, árboles y montañas, prestando atención a las enseñanzas que nos están transmitiendo con su voz.