Los colores y las formas crean un ambiente infantil, incluso para tratar un tema como el 11-M...
Lo trágico no se contradice con lo infantil, mira si no la mierda de mundo en el que estamos haciendo crecer a los niños. Los niños lo perciben todo, son esponjas, cuando no son capaces de comprender es porque la situación es moralmente incomprensible, y esas situaciones provienen de nuestra basura adulta. Y aun en estas ocasiones, comprenden lo básico: la maldad, la locura, la angustia... Una de las bombas del 11-m petó a unos pocos metros de un colegio, y que yo sepa, la mayoria de los alumnos de ese cole tienen ojitos, oidos... de todas formas, yo soy una mujer de 34 años, y tampoco comprendo el mundo.
¿Qué influencias tiene tu pintura?
Creo que casi todo lo que me ha dejado huella a la hora de pintar proviene de mi niñez. Es todo aquello de colores muy vivos y puros: las series de dibujos (Mazinger Z, Marco, La Abeja Maya...), los cuentos que no eran cuadrados (aquellos que por la parte superior tenian la forma del protagonista del cuento), el papel de charol, las plastilinas de colores vivos, los colores de las plastidecor... y la luz del sol.
¿Mazinger Z? Eso no suena muy académico...
Quizá suene un poco agresivo pero... ¡me importa un bledo! ¿Sabes que ocurre? Que nunca me he planteado llegar a, ni conseguir nada concreto. Siento la necesidad de expresar sensaciones que si las dejo dentro de mi, me queman. La pintura es para mi una liberación, un grito.
De niños, cuando vivimos algo intensamente, la diferencia entre lo real e irreal pasa a un segundo plano, Mazinger era el vehículo de un héroe que me libraba del mal, la abeja Maya era mi amiga y la adoraba, el pobre Marco tenia tantos problemas y era tan infeliz, que me hacia ver lo afortunada que era en mi casica. Menos mal que Amedio le daba alguna satisfacción...
Luego estaban los cómics, los álbumes... y todo con un colorido y una fuerza que solo de recordar se me hace la boca agua... ¿Cómo no me iban a dejar huella pasados los años?
Pasaste por la Escuela de Bellas Artes pero no terminaste los estudios ¿por qué?
Pues por varios motivos. Uno de ellos, el mas cutre, es porque tenia que madrugar para ir a clase. Supongo que suena pavero y pijo a tope, pero para mi el hecho de madrugar es, desde mi mas tierna infancia, algo insufrible. Otro: la falta de objetivos claros. Me gustaba pintar y dibujar en general, así sigue siendo, así que me faltaban alicientes para ir un año y otro y otro... y luego está el motivo mas gordo, el teatro. Se cruzó en mi vida de una forma casual y me atrapó. La posibilidad de jugar a ser otro me parece fascinante, además me encargaba en la compañía en la que trabajaba de todo lo relacionado con escenografia, así que seguía en contacto con la plástica. Esta etapa duró unos ocho años. Terminé agobiandome, pero no de la parte artística. No creo en Dios, con la tradición que tiene, como para aguantar a gurús pseudo-creativos... ¡Anda ya!
¿Haces otras cosas afines al estilo, como ilustrar, cómic, animación...?
Hago cosicas que van surgiendo de una forma natural. Diseños escenografícos, cosas de atrezzo, algún cartel, algún logotipo, alguna carátula..... Alguien me llama y me dice: ¿te apetece hacer tal cosa? Y yo digo que sí o digo que no. A veces cobro, a veces no. Asumo el riesgo de mi falta de concreción: a veces trabajar y a veces no.
¿Y qué pasa cnado no hay trabajo?
Emocionalmente mucho, económicamente menos. Creo que ya me hubiese muerto de hambre 444459887774 veces si dependiera exclusivamente de la pintura. A veces vendo, otras no... para comer todos los días y pagar el alquiler, estan las clases, los garitos... eso sí, siempre trabajos compaginables y de no madrugar.
¿Qué proceso sigues para realizar un cuadro?
Primero ha de surgir la necesidad de expresión, algo que me produzca una sensación interna muy poderosa. Si esto no ocurre, no pinto, pasen dos semanas o medio año. Despues intento traducir esa sensación en papel. Es un proceso laborioso, pero muy gratificante. En alguna ocasión, cuando la sensación es negativa, lo he llegado a pasar mal, a pensar: "tia, eres masoka". Aunque las formas que empleo sean simples, lo que me lleva a ellas suele ser muy denso. Paro el reloj, me deleito. Una vez hecho esto, pasarlo al lienzo es ya tranquilo y sencillo. Y como no tengo mucha paciencia, a veces muy cargante, pues "mi momento intenso" ya pasó.
Difundes tu obra exclusivamente por internet ¿qué hay de la via tradicional de galerías, marchantes, etc.?
La verdad es que no lo he intentado. Algún amago sí he hecho, pero... ¿Sabes la cara que pone un@ señor-a mayor cuando está recogiendo su buzon cargado de publicidad hasta los topes con una mano mientras con la otra sujeta la compra como puede y entra en ese momento una persona dispuesta a seguir buzoneando? Sabes esa cara que pone ese señor-a? Pues si lo trasladas al artista-galeria galeria-artista, es un poco lo que yo he visto y percibido. Paso, no compensa. Internet llega a muchisima gente y libra de esa carga de agresividad, de tener que convencer a nadie de algo tuyo.
Si me gusta lo que hago, ¿por qué voy a tener que pasar por el trance de sentirme maltratada? En internet es simple: la gente entra, si les gusta se quedan mirando y a veces hasta te dan las gracias. Si no les gusta, se van y ya está. Y todos contentos. Internet es un medio de difusión fantástico.
¿No se pierden muchos matices al mostrar la obra en ordenador?
Si, claro que se pierden. Y mas cuando usas el color con la fuerza e intención con que yo lo hago. Pros y contras. Sigue compensando.
¿El saber que la obra se va a difundir por la Red, condiciona tu trabajo de algún modo?
No, no lo condiciona. Cuando pinto no tengo en cuenta si el cuadro se va a ver por internet o va a estar apoyado de culo en una pared de mi casa. Una cosa que aclarar: por internet no se vende, me refiero a óleos, para vender lo que sigue funcionando, al menos por la experiencia que yo tengo, es el boca a boca.
Para terminar ¿cómo ves el panorama artístico de la ciudad?
Pues mira, lo que mas echo de menos no viene del lado del arte, sino del que lo percibe. Es la falta de criterio para darse cuenta cuando les están dando gato por liebre. En Zaragoza hay gente extraordinariamente creativa en muchos campos del arte, yo que sé, por decir algunos: Oscar Sanmartin, las Muak, El polaco, Sascha, Pepelo... no sé, muchos. Son gente que dedican toda su energia a desarrollar su creatividad de forma honesta y respetuosa, no estan todo el dia vociferando, ni politiqueando, ni intentando imponer criterios, ni desprestigiando a los demás, ni dándoselas de nada... Y molaria que el consumidor supiese distinguir. Si el publico supiese, por ejemplo, la cantidad de obras de teatro que ha visto cuya unica motivación para su puesta en escena es cobrar la subvención...
No necesito ser pastelera para saber si un pastel me gusta o no cuando lo pruebo, así que el eterno comentario de: "no sé, yo no entiendo mucho", sobra. ¿Quién les ha metido eso en la cabeza? Hay algunos que no nos ofendemos porque nuestro trabajo no guste en un momento dado.