M.
A. ORTIZ ALBERO
- ¿Qué
significado tiene para usted el arte? - No sé cuál es el significado ni
cuál es el sentido del arte. Ni tan siquiera sé por qué me dedico a ello pero
intuyo que la importancia del arte no radica sólo en el significado que para el
autor puedan tener las cosas, siendo que éste tiene una innegable importancia,
sino sobre todo en los diversos significados que la obra puede suscitar en cada
uno de los espectadores. -
Entonces, ¿es el espectador quien le da sentido a una obra de arte? -
Tanta importancia pueden tener las historias narradas por un autor como las historias
recreadas por cada espectador al contemplar la obra de arte. Ese es el misterio
del arte. Los significados son personales, pertenecen al particular bagaje de
cada uno. A menudo no entendemos determinadas manifestaciones artísticas que,
sin embargo, pueden provocarnos una cierta emoción. Qué importa pues cuál sea
su significado, siempre que el arte pueda conducirnos al asombro. -
¿Cuál es su principal fuente de inspiración? - Todo lo que veo, oigo,
escucho, leo... Todo lo que, presente en cualquier parte y en cualquier modo,
puede, de alguna forma, llevarme a ese asombro del que hablaba antes. No hay fuentes
claras y puntuales de inspiración, no hay figuras, ni estilos, ni obras concretas.
Todo puede conducirme al asombro, de ahí a la reflexión y, por lo tanto, a la
obra. No obstante, tiendo a decantarme por caminos más próximos a lo simbólico,
irreal e irracional, por ideas cuya apertura permite aproximarse a ellas desde
posturas más subjetivas y personales. -
¿Sobre qué temas gira su obra? - Siempre he tenido la sensación de
no hablar más que de mi. Transformo en imágenes o en palabras o en ambas a la
vez las obsesiones puntuales de cada momento. Todas tienen un trasfondo similar,
pero varían con el tiempo adaptándose al lenguaje de cada día. Así, hay notas
que siempre aparecen, como el cuerpo, el territorio, el camino, el fragmento,
el tiempo... Siempre con una particular relación con el yo más personal, del que
nadie tiene por qué adivinarlo todo. -
¿Qué técnicas utiliza? -
Soy un mezclador de oficio, incapaz de hacer nada que no parta de lo que antes
han hecho otros y el tiempo lo haya transformado en sabe quien qué. Siempre me
he dedicado al collage en sus más variadas posibilidades: imágenes, objetos
y palabras, todo conjugado y mezclado para generar realidades nuevas, distinto
de aquellas a las que antes rodeaban a los materiales utilizados. Tanto mis collages
como mis cajas o mis instalaciones surgen de la apropiación y reorganización
de cualquier cosa para recolocarla al servicio de mis propias ideas. -
¿Cómo describiría el panorama artístico aragonés? -
Hay mucha gente y
muy buena. La verdad es que Zaragoza es una de esas ciudades en la que salen artistas
a patadas. Sin embargo, no está tan bien en cuanto a infraestructuras.
Apenas hay exposiciones para los artistas jóvenes y las galerías
de arte sigen un criterio muy comercial porque, al fin y al cabo, son un negocio
como otro cualquiera. Otro de los problemas es que la gente trabaja muy a su aire,
en solitario. Ahora hay un proyecto para establecer lazos de colaboración
entre gente de distintas disciplinas.
-
¿Es posible que los jóvenes artistas aragoneses
emigren a otras ciudades por esta falta de oportunidades?
- Hay gente que se va a
Barcelona porque allí se encuentran criterios más alternativos a
la hora de poder dar a conocer tu obra. Sin embargo, en Aragón, Huesca
se está comiendo el terreno a Zaragoza porque hay gente que tiene mucho
interés en la cultura. Hay más movilidad y es más fácil
poder exponer. Contacta
con Miguel Ángel Ortiz.
|