En un paseo por el barrio del Gancho, su segunda casa porque ahí está su taller, hablamos con Mariano Viejo...
¿Por qué eligió para expresarse el informalismo en esta etapa?
La vida es movimiento. Conforme se avanza no se mira atrás y vivir es pensar en el pasado mañana, no en antes de ayer. Ésta es la razón. El informalismo lo encontré en un tiempo de mi edad joven y una vez dentro de él te conlleva, te arrastra. No lo llevo yo, me lleva él a mí. Es un baile.
¿Quizá fue por influencia de una etapa floreciente en la vanguardia artística zaragozana?
En realidad no; no hay muchas influencias en mi obra de aquellos grupos como Pórtico, Zaragoza... lo que sí que existe es el respeto y el conocimiento, pero no sólo de las vanguardias pictóricas artísticas: Luis Buñuel, Ramón y Cajal... vanguardistas en definitiva. Con esos grupos artísticos veo su obra y siento un imán con ella. Sin conocernos sentíamos igual.
¿Por qué trabaja su obra sobre materiales como el papel?
Para mí el papel significa la búsqueda; la prueba que te lleva a encontrar la obra definitiva y que posteriormente iba a pasarse a tela. Pero a veces en la búsqueda en el papel ya encuentras la obra definitiva. No hay sólo una intención de boceto en este material.
¿Hacia dónde nos lleva el arte actual?
El arte actual es un camino y jamás conoceremos el fin. Estamos en el oficio de vivir y lamentablemente no llegaremos a conocer nuestro fin. Tal vez el tiempo valore nuestro quehacer. Goya en uno de sus grabados decía: "Aún aprendo", yo digo que estoy en el camino y no se sabe hacia donde te puede llevar.
¿Y qué opina de ferias como ARCO?
ARCO es un mercado persa. Todo se vende y todo se compra. He estado como visitante tres veces pero ya no me interesa. Es un gran rastro institucionalizado. Quizá no me interesa ahora porque ningún galerista ha apostado por mí... ¿si estuviera dentro del círculo opinaría de otra manera?...
Ha obtenido numerosos premios y reconocimientos ¿en qué le han afectado en su carrera artística?
Desde luego el que más influyó sobre mi posterior dedicación profesional fue el primer premio de pintura al rápida de Zaragoza de 1972. Ese premio me hizo pensar que podía ser artista. Creo que al final, en este tramo del camino, puedo decir que tengo suerte, tengo a los dioses de mi parte por haber podido dedicarme a esto. Y tengo suerte porque después de más de quinientos cuadros vendidos, puedo decir que en toda esta gente que posee mi obra he conservado una amistad, con toda la importancia de lo que esta palabra conlleva. Para mí, la venta de un cuadro es el encuentro de un nuevo amigo.
¿Se ve usando las nuevas tecnologías como el ordenador en su obra próxima?
Decía Jorge Manrique que vivía por sus manos. Yo soy uno de los que viven por sus manos. Quizá sea antediluviano pero seguiré pintando en la prehistoria. No me gustan las máquinas, quizá es porque no las domino, pero la máquina no me consigue dar el color que yo quiero. Mi azul añil hasta ahora no me lo ha conseguido reproducir.
Dejaremos a los dioses por este estudio del Gancho que fluyan en libertad y que permitan que el camino que está recorriendo Mariano Viejo sea muy largo.