Cruz Navarro
Navarro: "No me gusta refugiarme en la estética como fin"
María Eugenia Carrey (RedAragon)
- ¿Un artista nace o se hace?
- La verdad es que te das cuenta desde pequeña: me gustaban cosas diferentes, como la fotografía y me encantaba el mundo del arte. Cuando estaba en el instituto me decidí a hacer el bachillerato de artes y luego estudié Bellas Artes en la Universidad de Cuenca.
- ¿Y después de la universidad?
- Desde que acabé la carrera, intento compaginar el trabajo y el arte. Me dedicó a la enseñanza en un instituto porque es lo que más tiempo libre me deja. De este modo, puedo dedicarme al arte y a hacer un par de exposiciones al año. Además, mi trabajo me permite transmitir el amor al arte.
- ¿Es difícil conjugar estos dos aspectos?
- La verdad es que no me importa trabajar porque me permite hacer lo que quiero. Si sólo te dedicas al mundo del arte tienes que pasar por el aro y trabajar con una galería que te marca la línea que debes seguir.
- ¿Cómo definiría sus obras?
- No me han encasillado nunca en ninguna disciplina, pero quizás lo más cercano a lo que hago sea el informalismo. Intento traducir experiencias y sentimientos a través del trabajo de los materiales. Yo creo que la obra de arte que no pretenda transmitir un mensaje al espectador es algo absurdo, es desaprovechar la oportunidad de comunicación que tienen los artistas. Un artista no es coherente consigo mismo si no cuenta algo con su obra. Además, no me gusta refugiarme en la estética como fin.
- Entonces, ¿el fin es la capacidad expresiva?
- Sí, creo que mis obras tienen una carga poética bastante importante. La gente la percibe y es sorprendente, pero me comentan lo que han sentido y suele coincidir con lo que yo he querido expresar. Por eso, a algunos artistas les da miedo desnudarse así.
- Pero, ¿el espectador capta realmente lo que se quiere transmitir?
- Yo creo que mis cuadros llegan a la gente, quizá porque son muy claros. Sólo quiero expresar cosas normales para que, en ese momento mágico, el espectador comprenda lo que quiero transmitir. Suelo decir que a la gente le llegan pulsiones de mis obras.
- Al hacer una obra, ¿cómo consigues esta capacidad para transmitir sentimientos?
- El proceso es largo. Puedo trabajar en una pieza tres años o sólo un mes. Veo el cuadro como una superficiee que no tiene por qué ser bidimensional. Rompo, rasgo, luego recompongo... Parto de la idea que quiero transmitir y centro la carga expresiva en el contraste entre materiales.
- Los materiales son los máximos protagonistas.
- Sí, los materiales y su composición y contraste dentro de la obra son los que transmiten la idea. Uso cosas muy poco ortodoxas, como papel, cartón, cera, metales... Por eso, es difícil describir el resultado final como pintura. Acaban por parecer más un collage.
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