- Lleva bastantes años en el mundo del arte,
¿cuál ha sido su evolución como artista?
- En un principio comencé con la pintura. Hice algunas portadas para los discos
de El Niño Gusano, pero llegó un momento en el que
era siempre lo mismo. Se convirtió en algo muy mecánico.
Además, llevaba tiempo queriendo hacer otras cosas, como
por ejemplo incorporar texturas. Ahora puedo usar distintos
materiales y combinar elementos muy diferentes. Y las maquetas
me permiten jugar con todas estas variables sin tener que
asumir el alto precio de las instalaciones.
- ¿En su obra hay temas u obsesiones recurrentes?
- La verdad es que no me fijo en esas cosas. Supongo que hay cosas que se repiten, como el uso de los colores tierra, pero es más bien una cuestión de estética que de otra cosa.
- Entonces, ¿no usa el arte como un canal de expresión como les sucede a otros artistas?
- Yo no intento expresar nada. Además, si lo pretendes al final no consigues reflejar lo que tú quieres y la gente entiende algo totalmente distinto. La verdad es que nuncha he creido mucho en el acto comunicativo del arte, aunque reconozco que lo hay. Por otro lado, a mi me gusta trabajar con cosas que no entiendo. Lo que me atrae es el misterio. Me gusta mucho jugar con la ambigüedad temática, con la escala, con los contextos... Me interesa provocar una sensación de desazón.
- ¿Cómo describiría las obras que va a exponer en RedAragon, las Dioramas?
- En el fondo todas esas cajas son una toma de contacto. Anteriormente había probado cosas similares pero ninguna había cuajado. En cada caja se encuentra el comienzo de un camino. Algunas destacan por su contenido temático, otras por su construcción...
- ¿Cuáles son sus próximos proyectos?
- En principio quiero retomar lo que he comenzado con las cajas y seguir haciendo
cosas nuevas. Además, estoy preparando mi página web (http://www.oscarsanmartin.com),
en la que habrá un catálogo de todas mis obras.
- ¿Cómo valoraría Internet como nueva plataforma para el arte?
- Creo que es el arte del futuro: diseño gráfico, páginas web...
- ¿Y el panorama cultural aragonés?
- En Zaragoza hay gente haciendo muchas cosas que merecen la pena, pero el ambiente es muy negativo tanto respecto a público como a instituciones. Si te dedicas a algo relacionado con la cultura es más fácil que te vaya mal que normal. Por eso la gente suele marcharse a ciudades como Madrid o Barcelona, donde hay una mayor sensibilidad. Zaragoza es una ciudad parada en cultura.
- ¿Nunca se ha planteado marcharse de Aragón?
- Estoy a caballo entre Madrid y Zaragoza y lo que hago es trabajar para gente
de fuera. En otras ciudades se vende mucho más porque hay
una burguesía asentada dispuesta a invertir en arte. Aquí
no hay demanda porque la gente prefiere comprarse un coche
o un abrigo de piel.