Todo ha acabadoDe vuelta a Zaragoza, Calos Pauner recuerda a Iñaki Ochoa de Olza, fallecido el 23 de mayo en el AnnapurnaCarlos Pauner (02/06/2008)  Atrás han quedado las cumbres del Himalaya, las morrenas, el frío, el dolor y la muerte. Como si de un sueño se tratase, de pronto, hemos salido de ese mundo tan especial y hemos sido transportados a nuestra vida normal. Hemos podido abrazar a nuestra gente, recibir el cariño de nuestra tierra y poco a poco, comenzar a sanar las heridas del cuerpo y del alma. No ha sido una temporada fácil. Ha sido una campaña larga y dura. El Dhaulagiri nos supuso un esfuerzo grande, pero la recompensa llegó en forma de cumbre y con ella, la satisfacción de un trabajo bien hecho. Luego, en el Lhotse, el esfuerzo realizado en los días anteriores me pasó factura y tras rozar la cima con los dedos, me ví obligado a tomar la siempre difícil decisión de abandonar para salvar la vida. Sin duda, a la vista de los acontecimientos posteriores, fue todo un acierto. El descenso de esa montaña me supuso otra dura prueba de supervivencia y me enseño, una vez más, la crueldad con que nos pueden tratar estas grandes montañas de la Tierra. La ayuda, de valor incalculable, de Willie Benegas, de los Xavis catalanes, de Pasang, de Furba, hizo que todo acabase de forma satisfactoria y que pudiese llegar hasta el campo base con vida. Algo no fue bien. Estiré mi organismo hasta el límite y no aguantó. Mi intuición y la fortuna permitieron que todo acabase bien. Ya en el campo base, la rápida y acertada gestión de Fran Lorente, de Carolina Pueyo, de la Federación Aragonesa de Montaña, de Sonam Sherpa y en especial de los hombres y mujeres de la aseguradora FIATC, hizo realidad el milagro y en unos pocos días todo quedaba atrás y llegábamos a nuestros hogares. Siempre estaré agradecido por vuestra profesionalidad, por vuestro interés y por vuestro cariño. Ahora, ya en Zaragoza, las heridas van curando poco a poco. La vida tranquila, la familia, los amigos, son como un bálsamo que va cicatrizando las marcas de la batalla. El dolor del alma, ese, ese es más difícil de reparar. Todos estos días de esfuerzo, de tragedias, de desolación, dejarán una huella perpetua. Me enteré de la muerte de mi amigo Iñaki Ochoa de Olza cuando ya estaba alcanzando el campo base del Lhotse. Me senté en un bloque de piedra e intenté asimilar la noticia. Me quedé sin palabras, sin emociones y si ya estaba vacío de fuerzas, en ese instante, me quedé vacío de alma. No podía ocurrir algo así. Iñaki no podía haberse ido. El ha sido el referente de todos nosotros, el himalayista con mayúsculas, el hombre que más he visto disfrutar en estas montañas. No era posible que esas propias montañas que él amaba le hubieran arrebatado la vida de una forma tan cruel. Qué vacío tan espectacular has dejado compañero. Qué soledad siento en estos instantes. Que profundo desánimo contemplar como el Himalaya nos obliga a pagar, a los que quedamos, ese desproporcionado tributo de vuestra pérdida. Hoy, para mí, la luz del Himalaya brilla un poco menos. Esas cumbres son un poco menos atractivas. El dolor que siento me impide contemplar su belleza. No tengo palabras, ni consuelo. No te imaginas como te voy a echar de menos Iñaki. Nada será igual desde este instante. MONTAÑISMOPauner: "Estoy destruido psicológica y físicamente"El jacetano, tras su retirada en el Lhotse, regresó a Zaragoza muy afectado.  Carlos Pauner regresó ayer a casa empachado del Himalaya tras estar dos meses luchando para conquistar el Dhaulagiri y el Lhotse. En un viaje relámpago desde el Nepal, a las seis de la tarde llegaba a las puertas del Hospital Clínico de Zaragoza. El martes estaba a 5.000 metros y el miércoles a las doce y media arribaba al aeropuerto de Barcelona. El jacetano llegó en una furgoneta junto a Carolina, su novia, y Javier Pérez, que también intentó subir al Dhaula y el Lhotse.
El doctor José Ramón Morandeira y la doctora María Antonia Nerín les hicieron los primeros reconocimentos médicos. "Los doctores tienen la suerte de contar con dos cuerpos vapuleados por la altura y es un buen momento para estudiar qué es lo que me pasó hace seis días. Estoy destruido física y psicológicamente", explicaba Carlos Pauner en la rueda de prensa. "Bajando del Campamento IV, a 7.700 metros de altura, llegó un momento que perdí el equilibrio. La suerte fue que me encontré con el doctor Richardson. Él me medicó y me dio oxígeno. Él me salvó la vida", recordaba.
SU TEORÍA Pauner tiene su particular teoría sobre lo que le sucedió. "Estaba muy débil internamente tras dos expediciones seguidas y exploté internamente. No funcioné mal, lo que pasa es que no tenía un cansancio físico, sino una destrucción orgánica", relataba en una sala del Hospital Clínico. Reconoce que tuvo la suerte con la que no contó Iñaki Ochoa, que murió por un edema cerebral en el Annapurna. "Él estaba solo en la montaña y yo tenía mucha gente".
El alpinista de Montañeros de Aragón llegó a Zaragoza muy delgado, con barba y quemado por el viento y la nieve de tantas semanas viviendo en la Himalaya. Ahora llega el momento de la reflexión para Pauner. "Quiero olvidar esta experiencia. Me iré a la playa y no quiero saber en una semana con quien he estado en el Dhaulagiri y el Lhotse. No quiero oír más historias sobre el Himalaya y me quiero dedicar a otras cosas", apuntaba el ochomilista aragonés.
Tras su empresa de gigantes, ahora se le hacen muy cuesta arriba los ochomiles que le quedan por hacer. Para Pauner, el Everest sin oxígeno o el terrible Annapurna son dos muros infranqueables. Sólo los afrontará con los mínimos riesgos. No como en el Lhotse o el Kangchenjuga. "No puedo estar continuamente llevando el estandarte a pecho descubierto. No puede ser que un montañero vaya solo, tenga un principio de edema y no se entera que lo sufre", explicaba rotundo.
Confiesa que, de cara al año que viene, tienen que cambiar muchas cosas. "Si no cuento con algunos apoyos, puedo renunciar el año que viene a subir el próximo ochomil. Quiero plantear expediciones con mucho apoyo arriba. En el Lhotse llegué arriba solo y los de Al Filo de lo Imposible colocan a una persona en la cima con la ayuda de siete montañeros", explicaba Pauner. Lo malo es que en Aragón "no tenemos alpinistas que puedan llegar a gran altura. Yo ya he estado muchas veces a más de 8.500 metros", explicaba.
La doctora María Antonia Nerín recalcó que Carlos Pauner y Javier Pérez fueron al Himalaya "un poco en precario. Se tiene que plantear unos apoyos más serios si queremos que practique este deporte con más seguridad", afirmaba la doctora zaragozana.
MONTAÑISMO.Carlos Pauner y Javier Pérez llegan a ZaragozaCarlos Pauner y Javier Pérez pondrán hoy el punto y final a su doble expedición en el Himalaya. Los aragoneses tienen previsto llegar a Barcelona en avión a mediodía de hoy y, desde allí, se desplazarán a Zaragoza. Lo primero que harán al llegar a la capital aragonesa es pasar revisión en el Clínico para que se examine el estado de Pauner, que sufrió un principio de edema cerebral en el Lhotse. EFE
ALPINISMO.El mal tiempo retrasa el regreso de PaunerEL PERIÓDICO (26/05/2008) Los planes de Carlos Pauner sufrieron ayer un retraso debido al mal tiempo. Parece que el Lhotse (8.615 metros) quiere jugarle una última mala pasada. Cuando todo estaba planteado para salir del Campo Base en helicóptero, las condiciones atmosféricas impidieron el despegue del aparato de su punto de origen y dejaron a Pauner y a Javier Pérez encerrados un día más en el glaciar.
Esta mañana de ayer, sobre las 8.00 hora nepalí, Carlos Pauner y Javier Pérez recibieron una llamada que les indicaba que deberían bajar caminando hasta una cota inferior donde tenía previsto aterrizar el helicóptero que habían contratado para salir de las laderas del Lhotse. El recorrido era de una hora y media y los alpinistas aragoneses lo recorrieron con muchas dificultades. Las congelaciones que sufre Pauner le impiden caminar con soltura. A las 10.00 horas estaba previsto el encuentro. Allí estuvieron esperando hasta las 16.00, hasta que finalmente les comunicaban desde España que el helicóptero no había podido salir desde su origen por culpa del mal tiempo reinante.
Pauner durmió ayer a una cota de 5.600 lo que no es aconsejable para aliviar los síntomas de edema cerebral que sufre. Aunque no hay una urgencia, lo mejor es que salga lo antes posible y se espera que hoy o mañana se pueda realizar el traslado si mejora el tiempo.
MONTAÑISMO.Pauner: "En Zaragoza me replantearé el futuro"El jacetano y Javier Pérez descansan tras su experiencia en el Lhotse.  Carlos Pauner quiere escapar lo antes posible de la pesadilla que ha vivido en el Lhotse, la montaña del Himalaya de 8.516 metros en la que se quedó a 200 metros de la cima el miércoles pasado. El alpinista oscense espera que esta mañana un helicóptero le recoga a él y a su compañero Javier Pérez en el Campamento Base y les lleve a Katmandú. Pauner está más desanimado que nunca y quiere que se termine lo antes posible la experiencia más dura que ha vivido junto al drama en el Kangchenjunga en el 2003.
Pauner vio, de nuevo, muy cercana la cara de la muerte. Bajando hasta el Campamento IV sufrió un principio de edema cerebral. Dos días más tarde, un poco antes de llegar al Campamento Base, se enteró que su amigo Iñaki Ochoa de Olza había fallecido en el Annapurna. Este cúmulo de desgracias le han pesado como una losa en su cabeza.
"Lo que menos quiero ahora es hablar de mi futuro. Lo único que deseo es llegar a Zaragoza, descansar, curarme y ver a los míos. Después me replantearé el futuro. Ahora no quiero saber nada de proyectos, ni de nada. Lo importante es volver a casa cuanto antes", confiesa el jacetano.
Iñaki Ochoa fue uno de los montañeros que le inició a Pauner en el Himalayismo. "Éramos amigos. Estuve viviendo con él en Pamplona 15 años. Fuimos juntos al Broad Peak, al Kangchenjunga y al Cho Oyu. Fue la primera persona con la que fui a un monte grande", indica el jacetano. Pauner estuvo en la misma ruta que intentó Ochoa el 2004. "Es un recorrido terrible", dice.
Afortunadamente ha superado sus problemas físicos. "Las congelaciones no son importantes. Lo que pasa es que me impiden caminar". El edema cerebral también ha pasado a mejor vida. "Tuve la suerte de encontrar a un médico que me suministró Fortecortín y una botella de oxígeno bajando el Campamento IV. Eso fue la vida para mí", dice.
Pauner tiró de su amplia experiencia para retirarse del Lhotse. "Eran las dos de la tarde y me quedaban dos horas más a cima. Me di cuenta que la cosa no funcionaba, no iba a ritmo y decidí bajar. Seguramente eso es lo que me ha salvado", explica. Esa noche durmió relativamente bien en el Campamento IV. "Pero el día siguiente colapsé. No tenía equilibrio y entraba en un proceso de un edema cerebral. Empieza muy levemente, pero llega un momento que no tiene retorno. Pero si hubiera estado en el Annapurna, estaría muerto como Iñaki Ochoa", confiesa Pauner.
El oscense se dio cuenta que no iba tan fino como en el Dhaulagiri. "Estaba cansado y me daba cuenta que se habían encendido las alarmas. En la primera expedición mi cabeza se pudo quedar tocada y al volver a meter presión al cuerpo, mis fusibles saltaron", indica.
JAVIER PÉREZ "Después de lo que le ha pasado a Carlos y a Iñaki Ochoa, estoy con ganas de que esto se acabe cuanto antes", afirmaba ayer desde el Campamento Base Javier Pérez. Los aragoneses ya llevan casi dos meses en el Himalaya. "Lo el Dhaulagiri parece que sucedió hace un año". Pérez fue el Ángel de la Guarda de Pauner. "Yo he estado siempre en el Campamento II. Yo no estaba parar tirar muchos cohetes y el día que regreso Carlos vi que estaba a salvo". El día siguiente llegaron al Campamento Base. "Llegamos destrozados. Fue una jornada penosa ". De Iñaki Ochoa recuerda que era "un nómada que recorría el mundo buscando montañas. Se ha quedado en el sitio que más le gustaba". Tras tantas penalidades, Pérez piensa que "ahora es todo muy confuso para replantearse nada. Cerremos capítulo y a pensar si habrá próximo. Esto se asimila con el tiempo", explica.
ALPINISMO.Carlos Pauner protagoniza un descenso dramático en el LhotseEl oscense pernoctó ayer en el Campo II con congelaciones y síntomas de edema cerebral.S. R. ANTORÁN (23/05/2008)  El Lhotse le pasó ayer una dura factura de sufrimiento a Carlos Pauner. No contenta con evitar la conquista de la cumbre (8.516 metros), la dureza de la montaña azotó al ochomilista aragonés a una jornada de extremo peligro. El oscense permaneció esta noche en el Campo II después de vivir un accidentado descenso por la acumulación del cansancio, los síntomas de un principio de edema cerebral y las congelaciones en un dedo del pie y otros dos, de menor grado, de las manos. La delicadeza física de Pauner obligó a Javier Pérez, que esperaba su llegada en las tiendas del Campo Base, a coger la mochila y subir a su encuentro para socorrer y pasar la noche con su compañero de expedición.
Las noticias que llegaban a Zaragoza desde el Himalaya se convirtieron en tranquilizadoras con el paso de las horas, pero fueron inquietantes al mediodía. A las 17.00, Pauner llamaba a España para comunicar que se encontraba bien, ya junto a Javier Pérez, que había porteado los medicamentos y el oxígeno para tratar el principio de edema cerebral que sufre el oscense. Hoy por la mañana la pareja tenía previsto llegar al Campo Base y el domingo estaba organizado su traslado fuera de la cordillera nepalí para pasar un obligado reconocimiento médico en Katmandú, antes de regresar con los suyos a Aragón.
La llamada anterior de Pauner no alimentaba esa calma. El cansancio hizo mella en las piernas del montañero el miércoles, cuando tuvo que renunciar a 200 metros a hacer la cima del Lhotse --el pasado 1 de mayo hollaba en el Dhaulagiri, y junto a Marta Alejandre, su octavo ochomil--. Tras el intento fallido, el himalayista pernoctó en el Campo IV, donde empezó a notarse mal. Prosiguió una penosa bajada. A 7.200 metros se cruzó con Willie Benegas, un veterano alpinista argentino integrado en una cordada catalana, que advirtió en Pauner los síntomas de un edema cerebral y le administró Fortecortín, unas pastillas para tratar el conocido Mal de Altura, y una botella de oxígeno que le facilitó la progresión hasta el Campo II (6.400 metros). Cerca de allí, con un fino hilo de voz, Carlos pudo contactar por teléfono con España para comunicar que se encontraba mejor y que había más alpinistas en esa cota.
Alertado por la mañana por otros expedicionarios, Javier Pérez supo del mal estado de Carlos. El alpinista zaragozano, que acostumbra acompañar a Pauner en sus aventuras y que permanecía en el Campo Base, decidió ascender para pasar la noche con su amigo y socorrerle con medicamentos y más oxígeno.
CARRERA ACCIDENTADA No es la primera vez que Carlos Pauner se enfrenta al peligro del Mal de Altura. Justamente el pasado miércoles se cumplieron cinco años de su aventura en el Kangchenjunga, donde, tras alcanzar la cima, permaneció dos días perdido por encima de los 7.000 metros, temiéndose por su vida y sufriendo cinco amputaciones en las falanges.
REPORTAJE.Un peligro de muerteEl 'Mal de altura' se debe a una aclimatación débil y, en caso extremo, puede producir el fallecimiento.S. R. A. (El Periódico de Aragón) (23/05/2008) El edema cerebral de altitud es la evolución maligna del conocido Mal de Altura y que realmente es una disfunción grave del sistema nervioso central producida por hipoxia, es decir, el suministro inadecuado de oxígeno al producirse un cambio de presión. Esta alteración es típica y un riesgo real para alpinista y submarinistas y en un caso extremo puede llegar a ser mortal. Cada año, se producen uno o dos fallecimientos por este mal en el Himalaya, la mayoría de los casos los protagonizan alpinistas aficionados, que guiados por la inexperiencia acortan la obligada y necesaria aclimatación para alcanzar la cima lo antes posible.
El edema, la mala distribución de los líquidos de un tejido, suele afectar a los pulmones o el cerebro y tiene unos síntomas claros y progresivos si no se asciende con celeridad a una cota menor. El Mal de Altura avisa con un fuerte dolor de cabeza frontal, la falta de apetito, insomnio y agotamiento general. En casos extremos deriva en la pérdida de la coordinación, de la conciencia, desorientación, produce alucinaciones o un comportamiento psicótico, el coma y la muerte.
El Mal de Altura se evita con una buena adaptación a la altura y un ascenso dilatado, un proceso que los alpinistas realizan de forma escrupulosa subiendo y bajando de los campamentos de aproximación. Las recomendaciones médicas advierten de la peligrosidad de subir más de 600 metros entre noche y noche y de la necesidad de permanecer entre cuatro y cinco jornadas en una altitud entre 4.200 y 4.900 metros, para que el cuerpo se adapte al nuevo ritmo de la respiración y los latidos del corazón (además aumenta el número de glóbulos rojos) que crece para adaptarse a la falta de oxígeno de las alturas del Himalaya.
Como una resaca
Cuando asoman los primeros síntomas, que los especialistas describen como una ligera resaca, el afectado debe descender rápidamente a una altitud donde se encontraba bien, beber abundate agua, comer hidratos de carbono, consumir té y café para activar el funcionamiento cerebral, evitar el tabaco y no dormir durante el día.
18:00h. Javier Pérez se reúne con Carlos PaunerCarolina Pueyo (22/05/2008) Javier se ha encontrado con Carlos en el campo II y cuando han llamado, hacia las 5 de la tarde hora española, estaban juntos en la tienda. Carlos sonaba mejor, y se iba a poder tomar más medicación que le ha subido Javier, además del oxígeno. Aunque suena mejor, lo más importante es que descienda cuanto antes. Mañana saldrán hacia el base. Carlos lleva congelaciones en un dedo del pie y en menor grado, en dos dedos de la mano. Se está organizando que les pueda sacar del campo base un helicóptero este domingo. 15:40h. Complicaciones en el descenso Carolina Pueyo (22/05/2008) Carolina Pueyo nos remite la última hora de la situación de Carlos Pauner:
A las tres de la tarde hora española me ha llamado Carlos. Todo lo que escribo a continuación me lo ha contado él mismo en persona: Estaba llegando al campo II. Desde el campo IV hasta el II, ha sido un descenso muy difícil. Carlos ha empezado a bajar y se encontraba muy mal. Ya anoche se notó muy raro. A 7.200 metros se ha cruzado con Willie Benegas, viejo amigo argentino de Carlos, que trabaja con expediciones comerciales, y con la expedición catalana que bajaba de la cima. Le han visto muy mal y le han dicho que tenía principio de edema cerebral. Le han dado Fortecortín, unas pastillas para tratar los edemas, y después le han dado oxígeno.
Cuando estaba ya a pocos metros del campo II ha sido cuando me ha llamado. Ha dicho que está mejor, que había estado muy malo pero que ahora estaba mejor. También ha mencionado que tenía una botella de oxígeno para pasar la noche allí, a 6.400 metros, y que mañana bajaría hacia el base. En el campo II hay bastante gente.
Un conocido de Javier Pérez nos ha llamado esta mañana para que supiéramos que Javier Pérez había salido hacia arriba, para poder ir al encuentro de Carlos, ya que le habían llegado noticias de que no bajaba bien. Cuando he hablado con Carlos, él no lo sabía y probablemente Pérez estaría en el campo I, o llegando al campo II. La voz de Carlos era tranquilizadora, repitiendo que estaba mejor y que no estuvieramos preocupados.
Mañana esperamos poder dar la noticia de que se encuentran los dos a salvo en el campo base. Descenso de Carlos Pauner al campo baseCarlos no se encontraba muy bien físicamente cuand (22/05/2008) Carlos no se encontraba muy bien físicamente cuando se despertó para salir a cima la madrugada del miércoles 21. Una fuerte afección de garganta hizo que retrasara su salida. Finalmente salió del campo IV hacia las 4 de la mañana. Fueron muchas horas de dura ascensión, eran más de 800 metros de desnivel los que separaban el campo IV de la cima. A las tres de la tarde, se encontraba a 200 metros de la cima, lo que supondrían unas tres horas más de ascensión que le harían llegar casi de noche a la cima, y lo más preocupante, bajar de noche. Debido a la hora, al cansancio extremo que soportaba y su fuerte dolor de garganta, y al estado de algunos de sus dedos, Carlos tomó la dura pero sensata decisión de darse la vuelta y regresar al campo IV. Ha dormido allí y su intención era salir esta mañana temprano hasta el campo base. Tiene una jornada larga, cuando llegue al base, nos informará.
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| La expedición |
Carlos Pauner afronta esta primavera uno de sus retos más complicados. El alpinista de Montañeros de Aragón intentará hacer doblete y culminar los exigentes Dhaulagiri (8.167 metros) y Everest (8.848 metros). Le acompañan en la aventura los zaragozanos Marta Alejandre y Javier Pérez.
Conoce la expedición

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