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Pepe Garcés fallece en el descenso del Dhaulagiri

Una placa de hielo a más de 7.000 metros provocó el accidente mortal

El montañero regresaba de la cima cuando se precipitó por una ladera

Otro expedicionario, Carlos Soria, comunicó el suceso por teléfono



MARIO ORNAT
Zaragoza (16/10/2001)

Pepe Garcés, de 44 años, falleció ayer, 13 de octubre de 2001, cuando realizaba junto a otros cuatro expedicionarios el descenso de la cumbre del Dhaulagiri, un pico de 8.167 metros enclavado en la cordillera del Himalaya por el lado nepalí, al sufrir un accidente provocado por una placa de hielo a más de 7.000 metros de altura. Lorenzo Ortas, amigo íntimo de Pepe Garcés, recibió al mediodía de ayer en Huesca una llamada de otro de los componentes del ataque, el madrileño Carlos Soria, quien de forma escueta le comunicó el trágico final de Garcés en el Dhaulagiri, que en sánscrito significa Montaña Blanca.

Franco Pelayo, presidente del club Montañeros de Aragón, al que pertenecía el himalayista zaragozano, ratificó la trágica noticia a EL PERIODICO a media tarde, pero apenas pudo aportar detalles más allá de la escueta tragedia: "El fallecimiento está confirmado pero no tenemos noticias de los detalles técnicos del accidente". La intención de Pepe Garcés, de acuerdo a Pelayo, era la de hacer cumbre en el Dhaulagiri el pasado día 12, la festividad del Pilar. Al parecer lo logró --era la segunda intentona a la cumbre en las dos últimas semanas--, pero el regreso, como ocurrió en el K-2 en el 95, aunque en circunstancias bien diferentes, se tornó trágico.

Terreno expuesto

La llamada de Carlos Soria, un montañero de 61 años, al domicilio de Lorenzo Ortas en Huesca comunicó la última tragedia de un montañismo aragonés terriblemente castigado en los últimos 10 años. Soria usó el teléfono de unos himalayistas italianos que habían logrado hacer cumbre dos días antes. Al parecer, la placa de hielo se encontraba en "terreno expuesto", matizó Franco Pelayo, una situación que agudiza el peligro: "El viento forma placas de hielo pero es difícil conocer su consistencia, si han soldado bien o van a ceder. Lo más probable es que el accidente se debiera a una de esas situaciones", explicó ayer el presidente de Montañeros de Aragón.

Todo apunta, añadió Pelayo, a que la recuperación del cuerpo de Pepe Garcés puede presentar muchas dificultades. La expedición en la que tomaba parte el zaragozano formaba parte del proyecto de ascenso a las 14 cumbres por encima de más de 8.000 metros que existen en el planeta, una hazaña patrocinada por la firma Fortuna y a la que Garcés había consagrado los últimos cuatro años. Hasta la fecha, sólo ocho hombres en el mundo han culminado con éxito tal empresa. Y sólo uno de ellos es español, Juanito Oiarzabal.

La intención de Garcés era completar el objetivo en seis años, tal y como reconocía en una entrevista en la página web de la librería Desnivel, especializada en el deporte de la montaña: "La intención es rebajar el plazo de ocho años que tiene Kukuzcka. Lo comencé ese mismo año (1997), en otoño, y por tanto el plazo de seis años finaliza en otoño de 2003", decía Garcés. Junto al himalayista aragonés habían iniciado esta fatal expedición la montañera vasca Edurne Pasabán, el madrileño Carlos Soria y los italianos Adriano Favre y Silvio Mondinelli.

Al parecer, todos habían coronado la cumbre y descendían hacia el campo base, situado a 4.600 metros, cuando sobrevino el accidente. Ninguno de los otros cuatro expedicionarios se vio implicado.

Vacío e incredulidad

Franco Pelayo y otros miembros de Montañeros de Aragón se reunieron en la tarde de ayer a última hora en la sede de club en Zaragoza. Entre ellos, Carlos Pauner, compañero en la que constituyó la última cumbre con éxito del zaragozano, el mítico K-2 el pasado mes de julio. "Tengo una sensación enorme de vacío e incredulidad --decía Pauner--, y apenas he podido reaccionar. Es algo que no te esperas". Los compañeros y amigos de Pepe Garcés fueron los que comunicaron la noticia del fallecimiento a los familiares del montañero. En su domicilio permanecieron Lorenzo Ortas, Manolo Bara y Manuel Avellanas, tratando de consolar en su dolor a Maribel, compañera de Pepe Garcés, y al hijo de ambos, Pablo, de 16 años, así como al resto de familiares.

El de Pepe Garcés es el último nombre en la extensa lista de tragedias del montañismo aragonés desde que Alberto Rábada y Ernesto Navarro se dejaran la vida en el Eiger, en los Alpes Suizos, en 1963. Ayer, sólo tres meses después de haber sorteado el recuerdo negro del K-2 --donde en 1995 fallecieron Javier Escartín, Lorenzo Ortiz y Javier Olivar--, Pepe Garcés Galindo, de 44 años, tiñó de nuevo de luto el montañismo español. Su nombre ya queda eternamente unido al de su última montaña: el Dhaulagiri, en Nepal.

 

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Franco Pelayo
"Han subido sin oxígeno, con mucho estilo, con el apoyo justo de la técnica, manteniendo la grandeza y el reto de esta montaña."

(Pelayo es presidente de Montañeros de Aragón)
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