Entrevista a Manuel Bautista:
"Los alumnos de estos centros son muy versátiles"
Manuel Bautista dirige la Escuela Europea de Negocios en Aragón, más conocida como Columbus, un centro que cuenta con más de 275 alumnos. En su sede zaragozana de Gran Vía, 22 se imparten estudios de postgrado, Administración y Dirección de Empresas y Psicología, y la preparación para el acceso a estudios superiores militares. Su visión del sector de los centros privados aragoneses viene avalada por años de experiencia y de trabajo para conseguir la integración de sus alumnos en el mundo laboral gracias a una educación personalizada.
-Desde su posición de responsable de un centro privado, ¿qué visión general puede dar de los centros privados?
-En Aragón no existen universidades privadas, porque para ello hace falta un capital social cercano a los 11.000 millones de pesetas y el desarrollo de 12 programas de estudio diferentes. El sistema legislativo español dificulta que centros como el nuestro se conviertan en universidades privadas.
-¿Qué tipos hay?
-Existen varias modalidades dentro de los centros privados aragoneses: los que pueden impartir enseñanza internacional (tienen acuerdos con universidades y otorgan sus títulos sin estudiar en esos países); y los que reconocen los créditos de universidades extranjeras y los alumnos deben estudiar allí obligatoriamente para conseguir su título.
-¿Qué buscan los alumnos que eligen un centro privado para su formación?
-Se da una educación más personalizada, perfilamos los objetivos académicos, sociales y técnicos. Además, en nuestro centro tenemos tos principios de internacionalización y prácticas. Creo que la diferencia de estos centros está en los objetivos.
-¿Cómo se plasman en la práctica esos principios?
-Tenemos tres canales: acuerdos con las instituciones empresariales internacionales, que los alumnos estudien durante un año (como mínimo) fuera de España, y traer estudiantes extranjeros a nuestra sede. Hay que tener siempre una visión más abierta y fuera conoces dónde estás y quién eres.
-¿Qué inconvenientes tienen centros como el que usted dirige?
-Aunque no es el perfil de nuestros estudiantes, tienen la imposibilidad de poder acudir a una oposición del Estado, porque no es una enseñanza oficial en el sentido español. Los alumnos de estos centros son muy versátiles, pasan por experiencias que les hace adaptarse al medio y ninguno tiene la sensación de estar menos formado que en la pública.
-¿En qué punto del proceso de reconocimiento están estos centros privados?
-Estamos intentando tener criterios comunes para toda Europa y poner orden a este desatino: los centros privados pasan inspecciones internacionales que no son posibles con las universidades españolas.
-Hablaba al principio de la visión general del sector de la enseñanza superior privada. ¿Cuál es la situación en Aragón?
-Tenemos muy poca conciencia de integración. Yo he intentado hablar para organizamos y aunar esfuerzos, pero ha resultado imposible. En Aragón la internacionalización es muy difícil, hay una mentalidad más restringida, vivimos centrados en nuestro pequeño mundo y eso dificulta un mercado sólido. El sector de los centros privados está muy condicionado por esta mentalidad poco internacional para lo que debería ser Zaragoza. Además hay un problema demográfico tremendo que se va acusando año a año, puesto que cada vez hay menos alumnos.
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