Puede ser fluida, espesa o cristalina. Se exige un mínimo de
miel de flores del 65% y la filtración de polen está totalmente prohibida.
Los
aditivos están prohibidos y se controla que no tenga colores, sabores y olores
distintos a los genuinos de la especie. La comercialización se lleva a cabo en
envases de vidrio o cerámica.