Buena cena. Ambiente agradable Valoración: Instalaciones(8) - Servicio(10)
“Supe de este sitio únicamente a raíz de las críticas en internet, comoquiera que la mayoría de ellas eran buenas me aventuré en la elección.
El único recelo previo que tenía era la decoración interior del bar. En las páginas que había visitado me veía abrumado por el abigarrado contraste del naranja y el verde, el cual, una vez en el sitio tenía un tono algo más suave y por tanto menos doloroso para mis ojos. En cualquier caso habíamos ido allí a cenar y pasar una velada agradable, de modo que entro de lleno con la valoración.
Hay dos modos de elegir, o bien carta cerrada, o bien menú degustación, este último ha de ser a mesa cerrada (es decir, todos los comensales han de pedirlo para que lo sirvan), con unos precios de 35 ó 45 más iva, respectivamente.
Nosotros nos decantamos por la carta, en la cual te dejan pedir por medias raciones, la flexibilidad del restaurante en este sentido es estupenda, brindándote con ello una gran oportunidad de compartir platos y probar así una mayor parte de la carta.
La bebida no está incluída en el precio, y asimismo, algunos platos llevan un pequeño incremento sobre el precio.
Nuestra elección fue foie micuit con mermelada de violetas de un lado, y jamón de guijuelo de otro (suplemento de 5 euros). La ración de jamón fue generosa y ambos entrantes estaban exquisitos.
De segundos pedimos arroz con cordero y rodaballo. El primero estaba bastante bueno, en cuanto al pescado, estaba muy bueno también, mas en mi opinión debiera haber estado menos hecho para ganar así en jugosidad.
En lo que a los postres se refiere, sin duda es la estrella de la casa. En este sentido, conmigo particularmente, el restaurante tiene hándicap, pues soy de los que prefiere comer un poco más en el ámbito de lo salado y sacrificar el postre. Con todo, como era parte de la carta y por tanto ya estaba pagado nos pusimos a ello. Mi acompañante pidió un sorbete de piña, que aderezado con su nata podría calificarse positivamente, si bien de ligero y digestivo tenía bastante poco. En cuanto a mi postre, ante mi relativa indiferencia al respecto me decanté por "pasión por el chocolate". Desde luego este es el postre que cualquier forofo del cacao debe pedir. Son, creo recordar que ocho texturas diferentes de chocolate, todas ellas muy buenas y en abundante cantidad. Un postre para golosos, ya aviso. Yo no me lo pude acabar, pues me empalago y harto con facilidad en este ámbito, pero que nadie se lleve a engaño, es un postre cinco estrellas.
En otro orden de valoraciones, una adecuada carta de vinos, destacando por contra que en tintos en 50 cl tan sólo tenían Viñas del Vero.
El ambiente es muy agradable y la atención por parte del servicio excelente.
Por último, hablando en euros el importe roza la calificación de carete. Dos cartas cerradas con su iva y sus suplementos, agua, el vino antes citado y dos copas de champán llevó la factura de dos comensales a unos nada despreciables 103 euros. Dinero aparte, concreto que el sitio contó con mi aprobación. ”