Propuesta:
Ruta de tapeo mudéjar
Hace un año, el mudéjar fue declarado Patrimonio Mundial por parte de la UNESCO. Sin embargo, la riqueza cultural de la convivencia entre cristianos, islámicos y judíos no sólo se reflejó en la arquitectura, sino también en la orfebrería, la joyería, la industria textil, la literatura y, por supuesto, la gastronomía. De hecho, fueron los mudéjares quienes introdujeros en la cocina tradicional el uso de productos como los frutos secos, las especias o la carne de cordero.
Para revitalizar los sabores de la gastronomía mudéjar y estos ingredientes, el Gobierno de Aragón y la Asociación de Cafés y Bares de Zaragoza han programado la ruta de la tapa mudéjar, en un recorrido cultural por Zaragoza por once establecimientos hosteleros cercanos a monumentos mudéjares. En objetivo, fusionar gastronomía y arte.
CASCO VIEJO
La mayoría se encuentran en el Casco Viejo de Zaragoza, un entorno ideal para visitar monumentos como la iglesia de Santiago el Mayor, la catedral de La Seo, la iglesia de San Pablo, la iglesia del Convento de las Facetas o el palacio de La Aljafería. Y, entre monumento y monumento, una deliciosa tapa como, por ejemplo, alguna de las cinco especialidades que ofrece el bar Los Zarcillos: queso de cabra con confitura de naranja amarga y borrajas en almíbar, con confitura de tomate, berenjenas a los cuatro quesos, cordero al azafrán con borraja crujiente...
Muy cerca, en Los Victorinos, podemos degustar cordero con verduritas en salsita de orejones y pistachos en jengibre y gallina a la miel. El ternasco de Aragón el guiso mozárabe protagoniza la oferta de La Milagrosa, mientras que en La Bodeguita de Santa Cruz podemos deleitarnos con una empanada árabe a base de bacalao, cebolla, piñones y canela y La Republicana rinde honores al mudéjar con un pollo con alberges.
Ya en la Madalena, es visita obligada el Al-Kareni, un restaurante especializado en comida árabe que presenta en forma de tapa las almojabanas, elaboradas con requesón, agua de rosas en pasta de agua y harina.
CENTRO
En el entorno de la plaza España, el picoteo mudéjar está representado por el bar Plaza España, que presenta la "delicia mudéjar", una exquisita tostada en la que queso de cabra y pudding de castañas descansan sobre un lecho de pan de hogaza.
En el Babel podemos disfrutar del "Babaanuj", un curioso nombre que designa un plato elaborado a basse de berenjena fría, sésamo y aceite de olivas negras, y de la "pastilla de pollo", es decir, pollo con especias sobre una lámina de ouarka, harisa y yogurt.
Y para aplacar el "hambre espiritual" imprescindible visitar la iglesia de Santiago El Mayor, la de San Miguel de los Navarros y los baños judíos.
GRAN VÍA
El Café Levante recuerda la cocina árabe con el "alaju", un bocado de pan integral con queso fresco, pimiento asado con pasas y piñones. Además, la "al-cachofa levantina", una alcachofa rellena de pescado con pasas, nueces y rebozado de pan rallado.
En el Antiguo Paraiso, un tradicional del tapeo aragonés, podemos probar el pincho mudéjar La Aljafería, con carne de cordero, cebolla, peréjil, comino, canela, paprika, cayena, huevos y sal, y deleitarnos con la cesta con frutas de otoño y frutas del bosque con miel, agua y azahar.
El Bearin también se une a esta iniciativa con su tapa "románica". Rabo de ternera con salsa tapenade, para más información.
|