
La Red, un cibercentro aragonés, suele tener alrededor de 50 clientes diarios que pasan allí unas dos horas. El negocio, ubicado en la calle Cortes de Aragón, es propiedad de tres jóvenes. Uno de ellos, Manolo, de 28 años, explica que al local acuden "todo tipo de personas, desde chicos jóvenes hasta empresarios mayores que quieren mandar un e-mail". Asimismo, abundan las visitas de inmigrantes que "quedan con la familia para hablar o utilizar la videoconferencia".
Normalmente la gente que acude a La Red no va atraída por los juegos. Según indica Manolo, "cada ciber está enfocado de una forma distinta y nosotros hemos querido que primase Internet".
Abrieron el local casi hace dos años y durante este tiempo han vivido multitud de anécdotas. "Una vez vino un chico francés que estuvo sentado delante del ordenador desde las diez de la mañana hasta las ocho de la tarde sin levantarse para comer o para ir al baño".
En otra ocasión, tuvieron que explicarle a un usuario el funcionamiento del correo electrónico. "Vi que levantaba la mano para preguntarme una duda y cuando me acerqué me dijo que si arroba se escribía con b o con v".

Ciudad Robot, situado en la plaza San Francisco, fue el primer cibercafé que abrió sus puertas en la capital aragonesa. Por sus diez ordenadores, pasan alrededor de 40 usuarios diariamente. La cercanía de la universidad les proporciona un nutrido grupo de clientes que frecuentan el centro sobre todo por las mañanas. Rosa, la responsable de Ciudad Robot, explica que el 90% de los usuarios acuden en busca del correo electrónico y el chat. "El 50% de nuestros clientes es extranjero, sobre todo de los programas Erasmus de la Universidad de Zaragoza", asegura.
El ambiente tranquilo es el principal rasgo diferenciador de este centro. "No nos especializamos en juegos, ponemos un fondo musical agradable y a la gente le gusta venir aquí por la tranquilidad".
Los ordenadores de Ciudad Robot han sido testigos de una historia de amor: la de un joven español y una chica colombiana que se conocieron gracias al chat. "Él solía venir y un día empezaron a quedar para chatear a la misma hora. Ahora están casados y, cuando la televisión les pidió un reportaje, decidieron hacerlo aquí porque consideraban que era el lugar donde se habían conocido, aunque ella siempre estuvo en Colombia", explica Rosa.
Al cibercentro Arena, situado en el barrio zaragozano del Actur, acuden sobre todo grupos de jóvenes de 16 a 20 años. Víctor Bergasa, uno de los propietarios del local, asegura que los clientes más asiduos acuden para jugar por Internet. El Counter Strike y el Diablo II son los más populares. Tras ellos, el chat copa una gran parte del tiempo de los usuarios.
Sin embargo, Víctor también destaca la función de centro de reunión que tiene el Arena. "Aquí se lo pasan bien, quedan con sus amigos. De hecho, la mayor parte de ellos tienen Internet en casa y poseen buenos equipos informáticos", explica. Durante los fines de semana, pueden llegar a pasar 70 personas por día.
Los sábados cierran a las dos de la madrugada. A última hora, la clientela es más mayor, "grupos de amigos que vienen aquí en lugar de irse de copas", indica Víctor. Normalmente, el tiempo de estancia no supera las dos horas, aunque en algunos casos llegan a las 6 horas.