Introducción
Cada día utilizamos nuestro ordenador para un montón de acciones diferentes,
que van dejando rastros absolutamente legibles por cada programa que utilizamos.
Estas huellas pueden dar una pista a jefes,
padres o usuarios compartidos de usos no demasiado confesables del ordenador.
Un recorrido por determinadas páginas web, la descarga de unos ficheros
lúdicos desde el ordenador del trabajo, o incluso la polémica recientemente
abierta sobre el uso privado del correo electrónico que la empresa facilita
a los trabajadores puede suponer un embrollo si pone en evidencia lo que
debía permanecer oculto.
Ficheros temporales, ficheros de registro, van acumulando horas, minutos,
datos y direcciones que se pueden convertir en testigos inconvenientes que
es preciso conocer, ubicar y saber destruir para borrar cualquier rastro
comprometido.
Ojo, y no basta con borrar... Todo el mundo sabe que la papelera de reciclaje
es un lugar donde se guardan ficheros, que teóricamente se debe vaciar de
vez en cuando. Pero vaciar o borrar un fichero en Windows es una opción
engañosa, pues solo se destruye parcialmente, impidiendo el acceso normal
al mismo. Existen herramientasque permiten recuperar los datos borrados,
salvbo que estos se hayan desintegrado de una manera específica.
Todo se complica aún más cuando nos conectamos desde el trabajo, donde el
administrador del sistema informático de la empresa puede rastrear cualquier
movimiento o interceptar todos los mensajes de correo electrónico que respiran
por su red local. Salvo que el acceso sea directo desde el ordenador por
modem a la línea telefónica (en cuyo caso con limpira ficheros temporales
y galletas sería suficiente) , se debe ser especialmente prudente ya que
es muy fácil exponerse a un compromiso que puede acabar en un expediente
de despido.
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