Ocio y Cultura

Javier Benito (La Lata de Bombillas): "Me gusta lo que hago, me he resistido a hacer otra cosa"

Entrevistamos a Javier Benito, responsable de la Lata de Bombillas zaragozana, sala de conciertos de referencia que recientemente se trasladó a la calle Espoz Mina

Redaragon. 27/12/2016 - 13:22 h.
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javier Benito. Foto: Laura Latorre

- La Lata de Bombillas lleva abierta dos meses en su nueva ubicación (Espoz y Mina, 19), ¿qué respuesta estáis recibiendo de la gente?

- La respuesta está siendo muy buena, está yendo muy bien y además ves a la gente ilusionada. Que la gente se alegre de que te vaya bien un negocio no es fácil, suele haber críticas pero está todo el mundo contento.

- El local de María Moliner ahora es la sala Robby Robot, ¿cómo se decidió cambiar la Lata de Bombillas de sitio y mantener los dos espacios a la vez?

- Llevaba mucho tiempo allí que me había quedado bastante solo. Cuando fui ahí estaban relativamente cerca El Fantasma, La Central, El Mar de Dios, La Grupa, El Laberinto... Había una zona pero todos han ido cayendo y me quedé solo. Está bien sobrevivir pero el problema es que a la gente le cuesta ir de propio hasta ahí para ir solo a un sitio. Entonces ya llevaba dos o tres años viéndole las orejas al lobo y tenía que dar un paso porque si no, hubiera sido el siguiente el caer, no lo podía aguantar mucho más.

- ¿Qué hace tan buena esta ubicación?

- Que es el centro y lo que me decidió es el hecho de que estuviera enfrente del Bacharach y La Casa Magnética que son amigos y queremos hacer cosas juntos. Se quieren sumar tiendas de ropa como Tequila Sunset para venderlo como una zona diferente, no solo de la noche. No es lo mismo estar en María Moliner yo solo que estar en el centro por donde pasa gente. A los conciertos sí que venía la gente y yo la lectura que hice fue que poder de convocatoria todavía tenía pero la fórmula de bar de noche era difícil. Cerca está la King Kong, que no ha terminado de arrancar y La Ley Seca pero tienen un rollo más rockero.

- ¿Qué se pretende conseguir en la nueva andadura? ¿Vais a mantener salas?

- Robby Robot está en traspaso, no tengo ningún interés en mantener dos bares. De hecho, si me fui de ahí era porque la fórmula ya se ha agotado. A lo mejor para alguien que programe más rock y que pueda hacer un poquito más de zona con La Ley Seca o la King Kong sería más interesante. En enero hago en La Lata una reforma: hago el escenario, que todavía no está y empezaré a programar poco a poco porque si al otro le quito los conciertos ahora, le quito todo. Me he dado de plazo hasta el verano, si para entonces o mejora, que es difícil, o no lo he vendido seguramente cerraré pero así de primeras me da palo cerrar sin más. Por lo menos intentarlo. Al local le tengo mucho cariño pero no puedo estar por romanticismo porque me quita un montón de tiempo y ahora es complicado, voy la bici de un lado a otro como un loco.

- Y mientras están las dos abiertas, ¿cómo lo estás gestionando?

- Pues es un poco complicado. Más que nada es trabajo de oficina porque hago todo: desde los carteles, pegarlos, muchas veces hacer las entradas y recortarlas en plan fanzine, todo muy casero. Ahora estoy intentando ser más práctico y tengo que aprender a delegar.

- ¿La filosofía de La Lata sigue siendo la misma?

- Sí, aunque he tenido alguna crítica. Este es más grande, está en el casco e igual el otro era más acogedor, aquí parece que la gente viene con ganas de bailar y pasarlo bien, con un poco más espíritu del casco aunque no seas bar del casco. Entonces es cierto que a lo mejor los DJ han tirado un poco más por electrónica y en la anterior sala no poníamos. Ha habido gente que ha pensado que se estaba perdiendo un poco el espíritu pero tampoco puede ser el mismo, allí estábamos de tranquis en familia y aquí yo quiero que la gente lo pase bien. Allí me podía permitir más licencia y aquí tengo que tirar más de hits dentro de nuestra música. Pero tampoco lo veo mal, tenemos que adaptarnos. Quiero que sea un sitio reconocible.

- ¿Qué más reformas quieres llevar a cabo?

- Queríamos modificar los baños, aumentar la capacidad del de chicas de una cabina a dos. Cambiaremos el suelo y la barra. El sonido es donde quiero hacer más hincapié. Una de las señas de identidad de La Lata es que, pese a los pocos medios que teníamos, los conciertos sonaban bastante bien y aquí quiero que siga siendo lo mismo, entonces la inversión fuerte será en sonido.

- Aún faltan las famosas latas de bombillas, ¿las vais a colgar en el nuevo local?

- Sí, vendrán cuando venga el escenario. Mientras estén siendo en Robby Robot las dejamos ahí como símbolo.

- La pregunta es ¿cómo se mantiene todo económicamente?

- Con la gente que viene, ese era el problema del otro. Con que viniera la gente yo tenía trabajo para mí, para los demás, hacemos más conciertos y demás. Lo que pasa es que la palmadita en la espalda está muy bien pero no te da de comer. Tengo una colaboración de Budweiser que no sabemos si seguirá o no, luego hay una subvención del Gobierno de Aragón de ayudas a la música y el Ayuntamiento de Zaragoza con el programa Ambar Z Music que, puestos a decirlo, son una ayuda pero es escasa. Con eso pagarías, con mi nivel de programación, al técnico y poco más porque haces muchos conciertos a lo largo del año. Estoy súper agradecido pero tampoco es una subvención alta. Algunos conciertos sí son rentables, otros no. Sacas de un sitio para otros... Por ejemplo ahora no quiero dejar pasar a Hugo Race, de los Bad Seeds, pero en realidad no lo conoce nadie y cuesta un dinero que no voy a rentabilizar. 

- ¿Notas un cambio de público?

El público no es exactamente el mismo. Veo más gente de la que venía esporádicamente que ahora vienen más a menudo y también hay gente que no conozco de nada. El nombre y la imagen de marca ya están.

- Cómo se ha mantenido el local siendo que a veces poca gente?

- Porque tengo más moral que el Alcoyano y me gusta lo que hago, me he resistido a hacer otra cosa. Olvido rápido los tropiezos y me vengo muy arriba con los éxitos. Desde que nos quedamos solos ha sido cabezonería: currando mucho la programación para tener cada mes dos o tres cosas fuertes que pudiera tirar del resto y luego cositas más pequeñas para gente que así fidelizabas. También haciendo labor comercial, que no me gustaba nada, pero que necesitaba para conseguir ayudas que permiten sobrevivir.

- Abristeis hace 17 años, ¿cómo recuerdas los inicios?

- Los inicios me recuerdan a ahora porque yo tenía otro local, el Shaman, en el casco viejo. Los recuerdo con ilusión, estaba cansado del casco viejo, yo ponía grunge y más noventero pero estaba descubriendo el pop y me apetecía abrir con mi ex, con la que tenía y tengo el local, un local con pop, música más fresca. Nos influía mucho El Niño Gusano. Desde el principio La Lata de Bombillas funcionó muy bien y empezamos con los conciertos un poco a lo tonto. Para la inauguración para hacer promo hicimos un acústico de La Habitación Roja y fue una locura. Fuimos comprando equipo y tal, pero teníamos el complejo de que era un bar pequeño, que el escenario era lo que era, que tampoco se podían hacer maravillas. Era todo con entrada libre pero eso no era sostenible, no se podían pagar cachés con lo que salía de la barra. Empezamos a profesionalizar un poco.

- El Niño Gusano siempre ha estado muy unido a la historia de La Lata de Bombillas.

- Fue una cuestión de admiración que ha acabado en amistad. No les conocíamos pero María, la chica con la que abrimos la Lata, y yo estábamos muy obsesionados con El Niño Gusano. Empezó a salir por El Fantasma, El Sopa de Letras (donde trabajaba Sergio Vinadé). Empezamos a hablar de música, ideas locas y luego poco a poco Sergio acabó pinchando en La Lata todos los meses y hacía unas pinchadas chulísimas. Con Vinadé y el resto a base de conciertos y cervezas acabó siendo amistad. Ahora con Sergio genial porque está muy bien acercarnos un poco a Las Armas, va a haber una colaboración siempre.

- La Lata es un punto encuentro del pop moderno, ¿alguna vez os habéis salido de esta línea y habéis programado algo completamente distinto?

- Yo de crío escuchaba blues y soul y pensaba que sobrepasara los 70 era una horterada. Luego vas evolucionando y te das cuenta de que estar cerrado no tiene sentido para nada, y esa filosofía la he mantenido. Cuando estaba en el Shaman era más noventero y grunge, después fui descubriendo el pop, fui profundizando y me gustó mucho y es lo que sigo haciendo. Pero he escuchado, y me encanta, el rock and roll, el garaje, cada vez que me ofrecen algo de música negra que veo que puedo hacer por las características de la sala también lo hacemos; la música surf. Lo que no voy a hacer es rollo cantautor pero dentro del abanico de estilos que a mí me gustan no tengo ningún problema en programar nada. Hemos tenido hasta conciertos punk. Me gustan muchas cosas, no me gusta cerrarme puertas.

- Como programador cultural, ¿cómo ves Zaragoza actualmente a nivel musical?

- Yo creo que ahora hay bastantes grupos interesantes incluso grupos que están empezando a salir un poquito de Zaragoza. Uno de los problemas que ha tenido históricamente la escena de Zaragoza es que despuntaban algunos y salían y giraban pero la mayoría de los grupos no salían. Ahora veo que hay gente más joven que sí que tiene claro que se tiene que mover, que está saliendo fuera y dentro de todos los estilos. Hay más oferta musical clarísimamente, eso es bueno para la ciudad pero a lo mejor no hay público para todo. Yo creo que tiene que haber oferta para crear demanda.

- ¿Cuesta sacar a la gente de casa para ir a ver un grupo que no conoce o un sitio nuevo?

- Sí. Yo creo que una de las cosas buenas que hemos hecho es crear un poquito una marca y que la gente se fíe de lo que programas. Hay quien viene un poco a ciegas a nuestros conciertos. Hay que fidelizar al público aunque sea para conciertos de 20, 30 personas porque también son importantes. Pero en general a la gente le cuesta. Es cierto que todos tenemos poca pasta y hay mucha oferta. A veces te haces la pregunta inversa: hay 20 personas en este concierto con todo lo que hay este mes y se están gastando 8 euros en este concierto y en realidad no lo conoce. Yo es que tiendo a ser optimista.

- Con la cantidad de grupos y músicos que han pasado por La Lata de Bombillas tendrás muchas anécdotas que contar…

Siempre cuento la anécdota de Mark Kozelek, un artista como la copa de un pino. Nos dijo que la gente tenía que apagar sus teléfonos, tampoco podían usar cámara de fotos, que la gente no fumase. Yo añadí en el cartel “y tampoco ir al baño”. Se suponía que iba a tocar una hora raspada y se sintió tan a gusto que tocó hora y tres cuartos.

- Hay artistas como Dorian, Ana Muñoz, Tachenko etc. que forman parte ya casi del paisaje de La Lata. ¿Con qué más grupos sientes esa cercanía?

Los Wave Pictures que han tocado mil millones de veces, los últimos cuatro años no ha faltado Steve Smyth el australiano, de hecho queremos que venga al primer concierto que hagamos en la nueva Lata. Y luego gente que igual no tiene ese nombre pero con los que ha habido una relación de amistad después como Pigmy o Santi Campos, que también queremos que estén en la inauguración. Y de Zaragoza mucho, mejor no decir nada para no dejarme a nadie (risas).

- Siempre se ha destacado la cercanía entre el público y los artistas…

- No ha quedado otro remedio (risas).

- ¿Va a seguir siendo así en la nueva localización?

- Sí, espero. El rollo era que, como tampoco las entradas son eran caras, para los cuarenta primeros es un chollo porque lo ven cerca y para los de atrás que lo ven mal o normal o un poco caro porque no lo están viendo bien. Pero la mayoría de la gente ese ha sido uno de los atractivos del bar porque además si te empeñas lo veías cerca. Aquí el bar es más grande, la cercanía va a ser la misma pero el escenario será más alto, la gente lo va a ver mejor y al mismo tiempo no va a haber grandes distancias, así que la sensación va a ser la misma. Además luego a la gente le gusta mucho que después el músico esté aquí y puedas estar hablando con él. Eso seguro que se mantiene.

- ¿Qué tiene que tener un grupo para que os arriesguéis por él?

- No lo sé. Realmente o que lo conozca y quiera como el caso que hemos comentado de Hugo Race. Tampoco conozco a todo lo que traigo de primeras. Lo primero es que me tiene que encajar, luego que le veamos una viabilidad aunque la mitad de las veces me lo paso por el forro. Intentas ponerle trabas al grupo cuando ves que va a ser difícil pero también a veces el propio empeño del grupo es suficiente porque ves que se lo están currando. Básicamente es que te toque la fibra por lo que sea: musicalmente, por la propuesta, por el interés o el cariño que le ves que hace las cosas el grupo.

- ¿Los músicos van a taquilla o se les paga caché?

- Depende. Trabajamos mucho a taquilla. Con los grupos guiris traes más caché porque si no sería imposible. Pero la mayoría hace taquilla, con lo cual a veces es putada para ellos.

- La Lata siempre ha sido un referente indie, ¿cómo ha evolucionado en Zaragoza el indie?

- En los 90 la escena era otra cosa y en su momento más que indie o alternativa, por mucho que quisiéramos sentirnos diferentes, no dejaba de ser una moda. Ese momento pasó, se nota en que muchas veces no solo el público sino quienes están encima del escenario tienen entre 35 y 45 años. Ha costado un relevo pero creo que últimamente estoy viendo a más gente joven en los conciertos y encima del escenario. Eso me alegra un montón.

- ¿El indie está pasando un buen momento?

- Con indie a veces no sé a qué nos referimos, es algo amplio. Programando indie está parte de la Sala López, lo que hago yo y parte de Las Armas. Hay más conciertos, hay público escasito y sí que veo una renovación de gente más joven. Creo que no es como los noventa, pero es un momento ascendente, creo que es la línea que está habiendo en los últimos tres o cuatro años.

- Si alguien aún no ha pasado por la Lata de bombillas o Robby Robot, ¿cómo le diría para animarle a acudir?

- Sobre todo que abra las orejas, que se preocupen de escuchar las propuestas y que no vaya solo a los conciertos que son sota, caballo y rey que todos conocemos y que van a ser un éxito. Está bien que la gente tenga curiosidad y que es un buen sitio para desarrollarla.

- Ahora en diciembre habrá una exposición en Robby Robot, qué otras actividades al margen de la música vais a hacer próximamente?

- A veces hacemos, que quiero instaurarlo mensualmente, microteatro; hemos hecho presentaciones de libros; vermús por hacer algo diferente. Te tienes que estar comiendo la cabeza continuamente para cuadrar las cuentas. Estoy hablando con una chica para hacer guiñol para adultos y haremos cualquier cosa que me propongan y que vea interesante y le veamos viabilidad.

- A nivel general, ¿la cultura y, específicamente la música, están bien valoradas a nivel institucional?

- Esto es difícil de decir y no sé si ganaría muchos amigos con algunas opiniones porque aunque las ayudas y subvenciones ayudan a mantener, creo que tienen que estar dirigidas a la base. Porque hay muchas ayudas que se van en determinados grupos o compañías de teatro y de danza que ya son profesionales, que es un tejido que lleva muchísimo gasto y es muy minoritario y las ayudas deberían estar para la gente que está empezando y para las escuelas y para introducir la música, la danza y lo que sea en la universidad, los jóvenes etc. Pero que el Ayuntamiento se gaste 200.000 euros en traer un grupo como los Rolling, yo no le veo sentido, creo que son gente que maneja muchísima pasta, estás haciendo rica a gente que no lo necesita. Es un poco mi opinión. Es verdad que como me siento base no me siento incómodo con las ayudas, sé a dónde van. La gente lo tiene que valorar más, está claro, la gente tiene que saber que la cultura cuesta dinero, no soy partidario de los conciertos gratuitos. Que la gente sea consciente de que las cosas cuestan, que el camarero, el técnico, yo, todos cobramos.

- Dinos una canción de un grupo aragonés que te haya marcado especialmente.

- El rey ha muerto de El Niño Gusano.

- Y un concierto que te haya gustado mucho.

- Me lo pasaba muy bien en los conciertos de Cielito Lindo.

¿-Cuál ha sido tu último descubrimiento musical?

- Steve Smyth, cuando me lo ofrecieron no lo conocía y ahora lo metería hasta en la sopa.

- Si pudieras traer a quién quisieras a La Lata de Bombillas, ¿cuál sería tu sueño?

- He intentado alguna vez traer a Paul Heaton, el cantante de los Housemartins porque era de los primeros grupos con los que empecé a escuchar música. Si no a Ray Davis de los Kinks porque es un poco lo mismo. Más actuales tener aquí a Foxygen.

- ¿A qué persona del mundo musical aragonés tendríamos que entrevistar (como recomendación)?

- Al colectivo de Analog Love. Yo creo que son gente de aquí que se lo están currando mucho, a parte del guateque que hacen cada tres meses, hacen el Psych Fest, hicieron un sello de Analog Love y un recopilatorio de nueva psicodelia española. Es gente que a lo mejor está en el underground pero se lo curran un montón.

Visita:

- Laura Latorre es graduada en Periodismo por la Universidad de Zaragoza. Ha trabajado en la sección de Cultura de El Periódico de Aragón y ahora colabora en RedAragón y en Zero Grados. Se define como lectora y escritora vocacional y melómana

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