Entrevista a Alfredo Pérez Lambán, director gerente de la Clínica Montpellier
¿Qué representa la clínica Montpellier en la ciudad de Zaragoza?
Está muy arraigada en la sociedad. Por aquí ha pasado lo mejor de la medicina aragonesa. Muchas de las cirugías que se han implantado en la sanidad pública han empezado en la privada, como las prótesis endovasculares. Las clínicas privadas arrastran la innovación, no el coste. Subrayar además que estamos inmersos en la renovación completa de la clínica. Contamos con la única resonancia magnética abierta para los obesos o aquellos que padecen claustrofobia. Realizamos estudios eletrofisiológicos que en la pública sólo está haciendo el Clínico.
¿Qué cartera de servicios médicos ofrece la clínica Montpellier? ¿Cuáles son los tratamientos más novedosos?
Similar o superior a la que pueda ofrecer un hospital público, con la diferencia de que es el asegurado quien elige facultativo y se establece una relación estrecha médico-paciente. Se hacen todo tipo de especialidades tanto a nivel médido como quirúrgico. Se demandan bastante las intervenciones de cirugía plástica: mucha rinoplastia, párpados, tabique nasal y cirugía facial de todo tipo, junto con reconstrucciones de mama en procesos tumorales. También se operan bastante las pequeñas berrugas cuando se confirma que tienen origen cancerígeno. Además en la Clínica Montpellier se viene realizando desde hace tiempo operaciones de cambios de sexo. Las lleva el doctor Rodrigo Cucalón.
¿A la clínica Montpellier acuden mayoritariamente los pacientes privados o procedentes de aseguradoras?
Los facultativos de la Montpellier hacen su trabajo para compañías aseguradoras y también para pacientes privados. Trabajan con funcionarios de Muface y de la Mutua General Judicial. La cobertura que tienen aquí es igual que la de la Seguridad Social. Por otra parte, los asegurados con Asisa, que tiene la clínica en propiedad desde 1992, tienen cubierto el cien por cien de los servicios médicos.
¿Qué volumen de pacientes tiene la Montpellier, frente a otras clínicas privadas?
En el año 2000, tuvimos 7.100 ingresos y un volumen de estancias de 23.400. La estancia media fue de 3´37 y el volumen de cirugía se acercó a las 7.150 intervenciones y 450 partos. Tenemos el mismo volumen de camas que la Clínica Quirón (que cuenta con 141 camas instaladas y en funcionamiento 95), mientras que nosotros tenemos 100, en ambos conceptos.
¿Cuál es la media de estancia del paciente en una clínica privada?
Se hace mucha cirugía local, ingresan por la mañana y por la tarde se van a su casa. La cirugía laparoscópica tiene promedios de ingreso de 24 a 48 horas. Por eso digo, que las estancias medias se nos acortan muchísimo y el paciente ingresa en el momento de operarse. No una semana antes.
¿Cuál es la intervención más cara?
Son las de cirugía cardiaca porque el material es costoso y también el número de personas que intervienen en la operación. Cualquier cirugía con implante suele ser bastante cara. Asimismo, los costes se disparan en las posquirúrgicas porque el precio de una cama de UCI viene a ser de unas 50.000 pesetas diarias. Las UCI siempre va a dar pérdidas, pero es un servicio que tiene que haber.
Después de haber dirigido tanto clínicas privadas como públicas, ¿qué ventajas le sigue viendo a la privada?
Basicamente el concepto de atención al paciente. La persona que acude a una clínica cada vez está más informada y sobre todo pide permanecer poco tiempo ingresada. Desde este punto de vista, la sanidad privada resulta mucho más controlable que la pública. Se involucra todo el mundo y es igual de responsable el paciente porque ha de elegir como el facultativo en el que ha depositado su confianza. Por otra parte, en una clínica privada la lista de espera es inconcebible.
¿Cuál es la mayor desventaja de la sanidad privada?
No puede competir con la sanidad pública. Es muy difícil hacerlo cuando la sanidad pública absorbe el 85% de la sanidad de este país. En Aragón había en 1999, 5.067 camas en funcionamiento entre la pública y la privada. De esas, 4.124 son de hospitales públicos y el resto son de hospitales privados. Los hospitales privados representaban una estadística, por cada 1.000 habitantes/ año, de 0'85 camas por habitante. De hecho, sólo contamos con 942 camas privadas, de ellas 914 en Zaragoza y 28 en Huesca.
Desde el punto de vista tecnológico, la sanidad privada está al nivel más alto. Sólo que no me planteo tener una resonancia para cuatro casos. Es cuestión de racionalizar esfuerzos.
Están surgiendo muchas pequeñas clínicas que no reúnen condiciones ¿Qué garantías ha de exigir el paciente a la hora de acudir a una clínica privada?
Aquello que sea fraudulento que se pene. Para eso está la ley. Uno en su casa no puede montarse un quirófano y empezar a hacer cosas, porque un quirófano requiere una estructura, un personal especializado y unas garantías desde el punto de vista de seguridad del entorno.
Acudir a las clínicas privadas, ¿significa que la gente actualmente se preocupa mucho más por su salud que antaño?
Está claro que cuanto más nivel de vida hay, la gente se preocupa más por su salud. Actualmente, existe incluso la posibilidad de saber qué componentes de riesgo tiene la composición genética de cada persona. La información no sólo es poder para las esferas más altas de la sociedad sino cultura para la gente. Un paciente informado va a ser mucho más exigente respecto a las actuaciones médicas.
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