Aragonés:
La realidad actual
No
existe un censo real y fiable del número de hablantes de aragonés. Lo más
habitual ha sido manejar las cifras de algunos estudios al respecto que
sitúan la población aragoneso-hablante en torno a 12.000 personas
que lo hablan (hablantes activos) y a las 40.000 que lo conocen y lo usan
esporádicamente (hablantes pasivos).
El aragonés se mantiene hoy vivo en el Altoaragón, entendiendo
por éste casi toda la provincia de Huesca, excepto sus comarcas más
meridionales y sus comarcas orientales, en las que se dan diferentes
realizaciones lingüísticas de transición al catalán.
Por supuesto, el grado de conservación es muy dispar. Así, contrastan
fuertemente zonas donde su grado de conservación es bueno, con otras
en las que el aragonés es la base cultural de la lengua que se habla
allí pero se halla fuertemente castellanizada.
Actualmente quedan pocos hablantes puros, pero hay muchos más
hablantes jóvenes que tienen mayor conciencia lingüística, sobre
todo porque en los últimos años un número considerable lo han estudiado.
Desde el punto de vista lingüístico se suele considerar que el aragonés
tiene cuatro grandes áreas dialectales (occidental, central, oriental
y meridional). Si entendemos que muchas de estas diferencias son tan sólo
desinenciales podría hablarse más bien de dos zonas dialectales (occidental
y oriental) que confluirían, de forma difusa en el aragonés meridional.
Podríamos establecer tres categorías:
1. Zonas donde el aragonés donde se conserva bien. En ellas el aragonés
está vigente como lengua y, aunque el castellano no encuentra oposición
alguna, es la lengua de comunicación habitual entre sus hablantes: bal d'Echo,
bal de Chistau, A fueba, bal de Benás, Ribagorza (desde Campo hasta Graus)
y Ballibió.
2. Zonas donde el aragonés se encuentra en una clara fase regresiva
frente al castellano, aunque sigue siendo, parcialmente, la lengua de comunicación
: bal d'Ansó, bal de Tena, bal de Bielsa, Aragüés, Sobrarbe zentral y meridional,
Ayerbe y Galliguera, algunas localidades de los Semontanos de Uesca y Balbastro.
3. Zonas donde el aragonés se conoce, pero se emplea de una forma
cada vez más residual: bal de l'Aragón, Zinco Billas y Bal d'Onsella, Semontanos,
Riberas del Ara, del Basa y del Güarga, Plana de Uesca.
A lo largo de los años 70 se fueron configurando una serie de normas
comunes para unificar el aragonés hasta que en 1987, a raiz del I
Congreso ta ra normalizazión de l'aragonés, se revisaron y asumieron
de forma más general. Destaca la existencia de asociaciones y colectivos
que trabajan para la recuperación de la lengua aragonesa: Consello
d'a Fabla Aragonesa, Ligallo de Fablans, Colla de Fablans o Nogará.
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