Trébede   Artículos del mes.
   Abril de 2001

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Mensual Aragonés de Análisis, Opinión y Cultura.
 
De la adversidad, virtud
- Editorial -

A punto de iniciar un editorial que pretendía otear el futuro desde la atalaya de cincuenta ediciones ininterrumpidas deTrébede, se confirma en Madrid la aprobación, por el simple paso del rodillo, del Plan «Hidroilógico» del Ebro, uno de los más descomunales despropósitos políticos desde la Guerra de Cuba y la más injusta afrenta a un pueblo tenaz, solidario y de indeclinable españolismo como es el aragonés.


JOSÉ RAMÓN
MARCUELLO
Con la complicidad del «amigo catalán» -buen momento, sin duda, para recordar quién acabó para siempre con pueblos enteros como Fayón, Mequinenza o Mediano o para evocar la contribución de más de 300.000 aragoneses al desarrollo de Cataluña-, el Gobierno del PP, puntualmente aplaudido por todo un ex presidente de Aragón como Santiago Lanzuela, ha decidido «sostenella y no enmendalla» sin ahorrarse, de paso, una larga retahíla de insultos, alardes genitales y expresiones castrenses que evidencian los más oscuros rincones del franquismo superviviente. Se equivocan, sin embargo, quienes confunden la cordura con la debilidad, la paciencia con la docilidad o la astenia demográfica con la falta de voluntad de futuro. A lo largo de su rica y fecunda historia, Aragón ha dado muestras más que suficientes de sentido de Estado -¿o habrá que recordar a estas alturas que Fernando el Católico era aragonés?-, de solidaridad contributiva a los Presupuestos Generales de una Nación que siempre racaudó aquí mucho más de lo que invirtió, y de paciencia ante los sistemáticos olvidos de sucesivos gobiernos respecto de las infraestructuras que la Comunidad aragonesa necesita y reclama casi desde los inicios del pasado siglo XX. Acostumbrados al maltrato y al ninguneo, asentados en una tierra dura en la que nadie -comenzando por el clima- regala nada, los aragoneses hemos aprendido, desde hace tiempo, a hacer virtud de la adversidad. Una virtud que pasa por la tenacidad, la perseverancia y la confianza en nuestras propias fuerzas y convicciones casi en exclusiva. En ese caldo de cultivo y con esa absoluta certidumbre nació Trébede hace ahora cincuenta meses. A lo largo de esos cuatro años y pico de vida, cada vez somos más los que transitamos este esforzado puente entre dos siglos y dos milenos, pero, sobre todo, entre el Aragón que algunos creen y el que muchos sabemos que es y queremos que sea. Lo andado, andado está. Ahora lo que de verdad importa es lo que nos queda por andar. Y en eso estamos... y estaremos.

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Ribagorza, tierra de castillos

Situada en la zona nororiental de la provincia oscense la comarca está dividida por el Macizo del Turbón en dos áreas principales, la Alta y la Baja Ribagorza. La primera, zona continental, más turística y montañosa; la segunda, mediterránea y de agricultura de olivo principalmente. Su extensión coincide casi por completo con la Ribagorza histórica, antiguo condado y cuna junto con la zona de Sobrarbe del Reino de Aragón.

Trébede

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María Domínguez: La primera alcaldesa de España

María nació el 1 de abril de 1882 en Pozuelo de Aragón (Zaragoza). Su infancia se desarrollaría conforme a lo habitual en una niña en esa época. Asistió a clases en la escuela del pueblo el tiempo imprescindible para llegar a «mal leer y a escribir». En aquellos años, los niños abandonaban los estudios en el momento en que sus padres necesitaban su ayuda para realizar pequeñas tareas en el campo o contribuir con unos ingresos adicionales a las débiles economías familiares. A María le tocó espigar, vendimiar, arrancar trigo o cebada y recoger olivas. Tuvo que emplearse en «todo lo que salía». Pero a pesar de lo dura que hubiera sido la jornada, encontraba un momento para dedicarlo a lo que comenzaba a ser uno de sus principales entretenimientos: la lectura. Según recuerda, igual «deletreaba» los impresos que caían en sus manos que «romances de ciegos, libros de cuentos de la escuela y cosas así». Podemos suponer que dentro de la concepción tradicional de lo que era propio y «respetable» en una mujer, y más si vivía en un medio rural, no encajaba la pérdida de tiempo en la lectura. Lo esencial para una mujer en esos momentos era ser buena ama de casa, esposa y madre. Sólo cumpliendo esos papeles la comunidad las consideraba miembros respetables e integrados en la misma.

Julita Cifuentes y Pilar Maluenda. Historiadoras

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Laicismo y protesta anticlerical en Aragón (1931-1936)

En la Europa católica del oeste y del sur, España era el único país que a la altura de 1930 continuaba siendo un estado confesional en el que nunca se había llevado a efecto la separación Iglesia-Estado. Como en otras naciones de ese entorno, el avance de la secularización en la época contemporánea se exteriorizó en el conflicto entre el clericalismo y el anticlericalismo. Sólo que en España la presencia pública de la Iglesia era mucho mayor y los sectores partidarios de un estado laico fueron incapaces de lograr que la legislación acabara recogiendo algunas de sus demandas (v.g. libertad de cultos). Los escasísimos resultados que en este sentido consiguió la movilización anticlerical de la primera década del siglo XX en España debieron ser frustrantes para los sectores laicistas. Sin embargo, dicha movilización dejó un poso cultural que en las dos décadas posteriores continuó arraigando y consolidándose como una de las señas de identidad de los medios republicanos y obreros. Hacia 1930 republicanos, socialistas y anarquistas compartían una cultura política anticlerical cuyas aspiraciones más inmediatas eran la separación Iglesia-Estado, el reconocimiento de la libertad de cultos, la secularización de los cementerios y la legalización de las ceremonias civiles.

Mª Pilar Salomón Chéliz. Técnico superior de investigaciones. Universidad de Valencia

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Los diarios oscenses ante la proclamación de la II República. El 14 de abril en la prensa de Huesca

Aquel mes de abril, el Cine Olimpia estrena el sonido con un filme de Oliver Hardy; el cubierto en el Restaurante Flor cuesta un duro y a Huesca ha regresado de su exilio parisino el anarquista Ramón Acín, uno de los preeminentes artistas de la ciudad. Reseñas de la vida social, crónicas deportivas y anuncios publicitarios cedieron espacio a una actualidad política enfebrecida, que hacía correr con frenesí los tipos de plomo en las cajas de imprenta avivando el ritmo de las linotipias.

Jorge Orús. Periodista

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Guerra en el frente y represión en la retaguardia La aniquilación de la II República

Hace ahora veinte años, saltó a la palestra la cuestión de si la República había fracasado por sí sola o había sido aniquilada mediante la violencia. Los primeros trabajos rigurosos sobre los orígenes de la guerra civil detectaron las raíces del conflicto armado en esta etapa de la historia de España. Y al ser contemplada a la luz de ese trágico final, la República fue vista como un período plagado de alteraciones del orden público que ocasionaban unas masas cada vez más radicalizadas, y de errores cometidos por los inexpertos políticos republicanos. Una guerra con dos bandos tan bien delimitados sólo podía ser el producto de una sociedad dividida, que caminaba con pasos seguros hacia los extremismos políticos de la izquierda y la derecha. Y tanto las equivocaciones, hechas desde el gobierno, como la progresiva polarización social, confirmaban la incapacidad de los españoles para sustentar un régimen democrático. Las cosas se pusieron en su sitio cuando se constató que nada había escrito acerca de ese fatal desenlace. En otras palabras, que si la República estaba condenada a fracasar es algo que nunca sabremos con certeza, porque hubo quienes se encargaron de ponerle fin.

Ángela Cenarro Historiadora. Universidad de Zaragoza

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La memoria de los republicanos

La llegada de abril me trae siempre el recuerdo de dos acontecimientos históricos: el 14, de 1931, proclamación de la República de la esperanza para muchos españoles, y el 25, de 1974, la caída del fascismo en Portugal que sería en definitiva el preludio de la caída del fascismo en España. El primer acontecimiento no lo viví, pero el otro sí. Sin embargo, en estas líneas que siguen quiero más bien rememorar el 14 de abril, cuando se cumplen los 70 años. Y lo quiero rememorar como un homenaje a los que vivieron su llegada como la aurora de un nuevo tiempo y a los que pocos años más tarde un golpe militar les arrojó a la guerra, a la muerte y al exilio. Algunos de los supervivientes de estos tiempos azarosos dejaron escritas sus peripecias personales que en la mayor parte de los casos han ido viendo la luz sufragadas a sus propias expensas. Voy a hacer, pues, un recorrido por un buen número de estas autobiografías, de estas memorias, con el objetivo de poner de manifiesto su existencia, dándolas a conocer.

Herminio Lafoz. Profesor y miembro del Seminario de Fuentes Orales del IES Avempace

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Juan José Vera y la abstracción

Allá por 1947 Zaragoza pasa por un momento de ebullición cultural y artística, que se concentra en la Librería Pórtico, cuyo propietario José Alcrudo se convierte en el aglutinador de los artistas más interesantes de la ciudad, hasta el punto de formarse un grupo pictórico que adopta el nombre de su establecimiento. Se denominan Grupo Pórtico, que reúne en principio a nueve pintores, paulatinamente reducidos a tres por el tiempo, las controversias y las inquietudes: Santiago Lagunas, Fermín Aguayo y Eloy Laguardia. Los tres, liderados por Lagunas (arquitecto) y concentrados en su estudio (su propia casa) se convierten en los pioneros de la pintura abstracta no sólo en Zaragoza sino en España, quizá influenciados por la información que les llegaba a través de la citada librería. Así lo atestiguaba el crítico y pintor alemán Mathias Goeritz al prologar el catálogo de la exposición Grupo Pórtico de Zaragoza en Santander (1949), escribiendo: «Si uno quiere saber lo que significa espíritu nuevo en la pintura española, debe ir a Zaragoza1».

Manujel Val

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Reino de los gatos

Me di una vuelta por el viejo Barbastro: calles estrechas y casas muy viejas, ventanas abiertas y resquebrajadas, gatos en los cuartos vacíos, frío y tinieblas rencorosas, almacenes del diablo. Vieja ciudad, viejas calles donde el sol juega con todos nosotros, nos ilumina y nos apaga a su capricho.

Manuel Vilas

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Saramago: El mito entre nosotros

La nueva novela del premio Nobel José Saramago (1922), La caverna, puesta a la venta recién nacido el tercer milenio -gozando de un eco mediático capaz de eclipsar cualquier feroz apuesta navideña-, cierra una «trilogía involuntaria» -a la que adscribimos Ensayo sobre la ceguera y Todos los nombres- en la que el autor denuncia la deshumanización del recién agotado siglo XX. Había ido ganándose Saramago en los últimos años un prestigio de crítico con el sistema -en su literatura y en sus otras militancias-, pero a fuer de sinceros, el sistema no le ha dado la espalda. Al contrario, a la consagración definitiva del Nobel hay que sumar el inestimable apoyo de los medios editoriales y periodísticos, que con motivo de la aparición de La caverna ha alcanzado una unanimidad que para sí quisieran muchos popes del mercado. Saramago, con su rebeldía, ha logrado una audiencia de masas.

Antonio Losantos Salvador

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El hombre de la corbata verde Novela estrambótica Capítulo 1

Donde se conoce el héroe de esta desatinada y fantástica historia de la vida trágica contemporánea. Poco después de las doce de la noche se oyeron en la calle los pasos fuertes y desiguales del más extraordinario de los vecinos: el misterioso Juan Marot. Traía las manos en los bolsillos del pantalón, el chaleco desabrochado, el sombrero en desorden. Tenía un aire de preocupación y misterio que daba que pensar.

Jorge Orús. Periodista

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Con otro Acento Cravan Vs. Cravan

El interés por la vida y la obra de Arthur Cravan crece lenta pero inexorablemente. Casi en la clandestinidad venía subsistiendo su memoria, hasta que se ha anunciado en Barcelona que el guionista y director de cine Isaki Lacuesta (Gerona, 1975), rueda un largometraje, auspiciado por la Universidad Pompeu Fabra, que pretende ahondar en su azarosa y desmedida existencia. ¿Pero, quién es este inquietante Arthur Cravan, de cinematográficos perfiles, capaz de concitar el interés apasionado de gentes como Enrique Vila-Matas, el pintor Eduardo Arroyo, Enric Casassas, Carles H. Mor...?

Víctor Pardo Lancina

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