Trébede   Artículos del mes.
   Marzo de 2002

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Mensual Aragonés de Análisis, Opinión y Cultura.

 
Aragón Mudéjar Patrimonio Mundial
Artículo Completo!!

A finales de 1999, cuando no habrían transcurrido sino los primeros meses de la presente legislatura, el Gobierno de Aragón decidió impulsar la candidatura del Mudéjar aragonés como Patrimonio Mundial. La coalición PSOE-PAR formada tras los últimos comicios apostaba así por una política de protección, difusión y puesta en valor turístico -de reconocimiento, al cabo- que se vería coronada por el éxito con la decisión, adoptada por la UNESCO el pasado mes de diciembre, de ampliar a todo el Mudéjar de Aragón la declaración que ya venía ostentando la arquitectura mudéjar turolense desde 1986.

Se trataba, empero, de una apuesta política no exenta de riesgos. Y el de la oportunidad no era desde luego el menor. La UNESCO había manifesta- do en no pocas ocasiones la conveniencia de abrir la lista del Patrimonio Mundial a otros continentes, hasta ahora muy escasamente representados. Una nueva candidatura europea no sería ahora muy bienvenida -en aquellos meses Madrid no ocultaba además sus recelos, juzgando nuestra propuesta si no totalmente disparatada sí desde luego como una seria amenaza para las opciones de Aranjuez-. Iba a ser, pues, examinada con lupa.

Con la misma lupa con que el alto organismo acabaría por descartar Úbeda y Baeza: nada más y nada menos. Pero los aragoneses no reblamos fácilmente.

Y no lo hicimos en esa ocasión. El Departamento de Cultura y Turismo del Gobierno de Aragón cursó las instrucciones pertinentes a la Dirección General de Patrimonio Cultural, que inmediatamente puso en marcha la maquinaria administrativa, logrando en un tiempo récord tener lista la elaboración de un completo catálogo de ciento cincuenta y siete monumentos mudéjares dignos de aspirar a la máxima distinción. El catálogo fue expedido a la sede de la UNESCO en París en la primavera avanzada del año 2000: tres baúles de documentación, con información exhaustiva sobre el estado de conservación, estudio de patologías y propuestas de intervención, todo lo cual presentado por otra parte con una precisa planimetría tanto de plantas como de alzados, junto con un aparato fotográfico verdaderamente espléndido. La autoridad mundial de patrimonio cultural saludó la recepción de dicha documentación en la capital del Sena con comentarios muy elogiosos acerca de la seriedad y el rigor del excepcional trabajo realizado por los técnicos de patrimonio de la Diputación General de Aragón, con la asesoría, siempre que fue preciso, del Prof. Borrás Gualis; seriedad y rigor que pudo verificar in situ la arquitecta italiana Dra. Petroncelli cuando, unos meses después, visitó todos y cada uno de los monumentos referidos (estamos hablando de principios del año 2001). El desenlace es ya conocido del lector.

Los seis monumentos de la Lista

Desde el pasado diciembre, Aragón, que por el espesor de su dilatado devenir histórico contaba ya con una buena nómina de monumentos declarados patrimonio mundial (el Arte Rupestre del Arco Mediterráneo, los hitos que jalonan el Camino de Santiago y el Parque Nacional de Ordesa), pasa a ser ahora la comunidad autónoma con mayor número de monumentos inscritos en el repertorio de la UNESCO. La declaración tiene un carácter genérico -incluye a toda la lista aragonesa- ejemplificándose luego en seis nuevos monumentos: La Seo, San Pablo, la Aljafería, Tobed, Cervera de la Cañada y Sta. María de Calatayud, que vienen a sumarse a los turolenses ya declarados con anterioridad. En unos y en otros -en todos- la UNESCO reconoce el alto valor de este patrimonio edificado en el encuentro y la hibridación de culturas, exponente y fruto de la convivencia pacífica de cristianos, musulmanes y judíos entre los siglos XII y XVII; sin duda, la gran aportación de Aragón a la historia de la cultura universal. El arte mudéjar, cuya difusión desborda ampliamente los límites de la Península para derramarse por el Nuevo Mundo, es desde diciembre, y por antonomasia, el mudéjar de Aragón.

La histórica decisión supone todo un espaldarazo a la política de promoción turística y cultural de nuestro patrimonio mudéjar, que no podría obtenerse por muchos millones de euros que invirtiéramos en la mejor de las campañas publicitarias: tal es el alcance que para la demanda mundial de turismo cultural tienen las distinciones de la UNESCO. A dicho honor el Gobierno de Aragón corresponde con una serie de medidas que van desde la continuación de la política de protección actual (en la línea de diligencia que viene caracterizando a la Dirección General de Patrimonio Cultural, los ciento cincuenta y siete monumentos incluidos en la lista verán cerrado su expediente de máxima protección antes de que acabe la legislatura) hasta el mantenimiento del esfuerzo presupuestario hecho en la restauración (más de ochocientos millones de pesetas desde el comienzo de la legislatura y otro tanto que será invertido hasta el final de la misma); desde el trazado de rutas turístico-culturales hasta la puesta en marcha de un proyecto de señalización sistemática del Mudéjar en la red de carreteras, pasando por la creación de cuatro centros de interpretación (el primero de los cuales está ya en marcha en el palacio de Pujadas de Velozpe de Calatayud, cabe la Colegiata; le seguirán el de Tarazona, no bien concluyan las obras del claustro, y los de Teruel y Daroca, actualmente en estudio), asociados y dependientes -todos- del Centro de Gestión del Patrimonio Mundial que el Gobierno de Aragón tiene previsto inaugurar en la zaragozana calle de Juan Pablo Bonet. Las acciones se completan con la edición de la Gran Enciclopedia del Patrimonio Mundial, cuyo proyecto, en colaboración con una entidad financiera aragonesa, será presentado en las próximas semanas, y con la edición de guías turísticas especializadas; sin olvidar, finalmente, el montaje de una magna exposición que, tras su inauguración en Zaragoza, recorrerá las principales ciudades españolas así como las grandes capitales europeas, proclamando los valores culturales y la atracción turística de esta singular aportación aragonesa al patrimonio de la humanidad.

Poner a Aragón en el mundo: ese era el reto. Y ese es también el norte en esta legislatura.

Javier Callizo Soneiro. Consejero de Cultura y Turismo del Gobierno de Aragón

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