Introducción
El estilo personal y artístico de los hermanos Valeriano (1834-1870) y Gustavo Adolfo (1836-1870) Domínguez Bécquer siempre ha estado unido a la historia moderna del Monasterio de Veruela, más allá de la leyenda que los ha convertido, de curiosos huéspedes de su hostelería, a románticos "intrusos" de sus espacios.
Allí dejaron su huella los hermanos Bécquer y se inspiraron para crear sus obras, legados artísticos que vieron la luz bajo la atenta mirada del Moncayo. Un paisaje que tienta a los fotógrafos y que invita a recorrer la docena de pueblos desparramados que se asientan en las faldas de esta gran mole montañosa.
Con 2.316 metros de altitud, el Moncayo es techo de la Cordillera Ibérica. Blanco y dormido en invierno, vivo y verde en primavera y acogedor y sugerente en otoño y verano; el macizo emerge como aragonés rudo y rotundo. Una presencia que impone y atrae a miles de visitantes cada año.
Valeriano y Gustavo Adolfo Bécquer ya sintieron hace más de un siglo la atracción magnética del Moncayo. RedAragon ofrece este mes una ruta cargada de naturaleza, arte, cultura y literatura, con el Monasterio de Veruela como foco artístico y cultural de toda la comarca y Tarazona como capital indiscutible.
Los Bécquer y Veruela
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