Constituye, probablemente y junto con el conjunto de La Fresneda, el mejor y más completo ejemplo conservado de las antiguas cárceles del Bajo Aragón. Se ubica en el interior del antiguo ayuntamiento de la localidad, que fue ampliado y reformado en 1742.

En la primera planta, y tras ascender por el antiguo acceso al edificio a través de una escalera de piedra, se ubica el calabozo, magníficamente conservado, con una pequeña puerta de acceso detrás de la cual se empotró un grueso travesaño móvil de madera donde se ataba a los presos por los tobillos, así como la letrina utilizada para el vertido de los residuos.
En la cárcel o calabozo de la planta superior, reformada en parte por las últimas obras de rehabilitación del ayuntamiento, se conserva un impresionante panel de unos siete metros de longitud por 1,60 metros de altura, aproximadamente, totalmente cubierto de graffiti e inscripciones, casi todos ellos realizados en a lo largo del siglo XVIII.

Entre estos graffiti aparecen representadas manos con los dedos extendidos, un amplio repertorio de armas (cuchillos, pistolas, arcabuces), hombres, mujeres pájaros, barcos, etc, así como numerosas inscripciones y otros signos que están siendo objeto de un detallado estudio.
Este conjunto de graffiti es, sin duda, excepcional, constituyendo una valiosa muestra de la expresión gráfica y de la historia de las ideas de los bajoaragoneses presos en el siglo XVIII.