
Existen otras muchas cárceles y calabozos muy bien conservados a lo largo de la comarca deI Mezquín-Matarraña que conforman un excepcional conjunto de enorme atracción cultural. Existen algunos casos de cárceles con dos o tres calabozos comunicados entre sí a través de estrechas y pequeñas puertas como las de Torre del Compte, Monroyo y Peñarroya de Tastavins.
Otras son de menor tamaño con una reducida y simple habitación situada en la planta baja de los ayuntamientos como las de Belmonte, Fórnoles, Torre de las Arcas y Cretas.

Algunas de las cárceles más importantes, como las de Valderrobres y Calaceite, que debieron ser profusamente utilizadas a 1o largo del siglo XIX como consecuencia de los numerosos conflictos de la época (guerras carlistas, guerra con Cataluña, etc.), han sufrido en las últimas décadas algunas reformas que han afectado tanto a su estado original como a la conservación de los graffiti que, sin duda, cubrian sus muros.
Existen también algunos casos de reutilización de otros espacios, como la cárcel de Fuentespalda y que se emplazó en la planta baja de su magnífico torreón de época medieval, donde todavía se conservan algunas cadenas de hierro forjado a las que se ataban a los presos.
Y otras que han sido rehabilitadas recientemente, como la de Beceite, en cuyo interior se ha instalado la Oficina de Turismo de la localidad. Habrá que señalar que, en los siglos pasados, la jurisdicción penal y los castigos impuestos a los detenidos eran competencia exclusiva de los propios ayuntainientos y de sus alcaldes, quienes detentaban la máxima autoridad en estas materias -reguladas a través de los Estatutos de cada localidad.