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Teruel
es la provincia más aquejada por la despoblación. El clima severo
y su geografía irregular y accidentada dan como resultado un suelo
de escasos rendimientos agrícolas. Tradicionalmente agraria y
minera, la reconversión económica e industrial la han afectado
gravemente. Aun así, la producción de energía sigue siendo la principal
y casi única industria de la provincia.
Actualmente se intenta recuperar la agricultura de calidad promocionando
la elaboración de alimentos selectos, amparados por fórmulas como
la etiqueta C de Calidad, o la Denominación de Origen. El Aceite
de Oliva del Bajo Aragón, el Melocotón de Calanda y
sobre todo el Jamón de Teruel son los productos estrella
de la provincia.
Las sierras ibéricas, en el sur, son sin embargo un importante
recurso turístico. A través de las casas de turismo rural y el
reclamo del esquí (en las estaciones de Valdelinares y Javalambre)
comienza a explotarse una zona de gran belleza e interés natural,
siguiendo el ejemplo de los Pirineos.
Teruel
capital tiene unos 32.500 habitantes y es el centro administrativo
de la provincia. La Unesco la declaró Patrimonio Artístico
de la Humanidad por su impresionante conjunto de monumentos
mudéjares, de ladrillo y azulejos de cerámica en intrincados juegos
geométricos. Un arte que fusiona la herencia islámica con la arquitectura
cristiana. Imprescindibles la catedral y la torre de San Martín.
Alcañiz
es la capital del llamado Bajo Aragón, comarca donde en Semana
Santa retumban los tambores y bombos que popularizó
Luis Buñuel en sus películas. Forman parte de la Ruta del Tambor
los pueblos de Albalate del Arzobispo, Alcañiz,
Alcorisa, Andorra, Calanda, Híjar,
La Puebla de Híjar, Samper de Calanda y Urrea
de Gaén.
Albarracín
se sitúa al pie de las Sierras Ibéricas y centraliza el cada vez
más importante turismo de la zona. Sus suelos empedrados y casas
de barro ofrecen todo el sabor de una ciudad medieval, como si
el tiempo se hubiera detenido en sus calles. La localidad de Mora
de Rubielos presenta también un castillo-colegiata de entorno
medieval muy cuidado.
En
la frontera este se encuentra el Maestrazgo, zona montañosa
y áspera que fue último reducto de los rebeldes carlistas en las
guerras sucesorias del siglo pasado. El visitante puede saborear
el encanto de las calles de Valderrobres, coronadas por
su iglesia fortaleza, de Calaceite, con su museo Juan Cabré,
y sumergirse en un viaje atrás en el tiempo visitando lugares
como Mirambel, pequeña localidad declarada por la UNESCO
patrimonio de la humanidad.
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