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Es
la capital de la comunidad, y la quinta ciudad de España
por número de habitantes (supera los 638.800) y concentra las instituciones
políticas y económicas del territorio.
Es una
ciudad liberal y acogedora, fruto de la influencia de las cuatro
culturas que han marcado su carácter; fundada por los íberos bajo
el nombre de Salduie en la confluencia de los ríos Ebro, Huerva
y Gállego, sería más tarde romana (Cesaraugusta), capital
real árabe (Sarakosta) y capital cristiana del Reino de
Aragón, que en su máximo esplendor comprendía los territorios
de los actuales Aragón, Cataluña y Valencia, las islas Baleares,
la isla de Sicilia, el ducado de Nápoles y los ducados griegos
de Atenas y Neopatria. Fue clave en la fundación del concepto
actual de España.
La Zaragoza actual es una ciudad moderna y europea, asentada
a caballo de las dos orillas del río Ebro; más de la mitad
de su población se dedica a trabajos dentro del sector servicios.
Cines, museos, teatros y centros comerciales se distribuyen
por el centro de una ciudad cuyo crecimiento está dando origen
a grandes zonas residenciales alejadas del centro donde predominan
las viviendas unifamiliares, y que atraen la instalación de grandes
superficies comerciales y centros de entretenimiento.
Zaragoza es ciudad universitaria desde hace más de 500
años, y cuenta con más de 50.000 estudiantes de enseñanzas superiores.
Las Facultades se concentran en el campus de la plaza de San Francisco
y el nuevo campus tecnológico del ACTUR, aunque se conservan centros
en edificios emblemáticos del corazón de la ciudad.
Zaragoza es también ciudad de Ferias y Congresos, y dispone
de dos instalaciones idóneas para esta finalidad, como son su
Feria de Muestras, verdadera ciudad comercial, y el Auditorio,
un complejo líder en diseño y capacidad.
El
transporte público (autobuses y taxis) cubre toda la ciudad,
y la circulación registra atascos a las horas punta, aunque no
llega a los caos circulatorios de Madrid, París o Roma. Los nuevos
cinturones de ronda eliminan gran
parte del tránsito que cruza el centro de la ciudad.
Zaragoza
está perfectamente comunicada por carretera con Madrid
(autovía gratuíta), Pamplona-Logroño-País Vasco (autopista de
peaje) y Lérida y Barcelona (autopista de peaje).
Una desigual red de carreteras interiores da mejor acceso al norte
de Aragón (Huesca, Pirineo...) que al sur (Teruel).
Por
ferrocarril la ciudad está enlazada con toda la geografía
española, y, en especial, esta comunicada con Madrid y
Barcelona mediante trenes de alta velocidad (AVE).
El aeropuerto de Zaragoza ofrece vuelos de pasajeros y
mercancías desde unas instalaciones no demasiado bien aprovechadas
para un centro que tiene una operatividad climática del 100% y
ofrece las mayores pistas de España.
Zaragoza
TURISMO
Zaragoza
tiene fama de ciudad de paso, sin embargo todos los visitantes
que hacen un alto en su camino descubren una ciudad rica e
interesante.
El
llamado casco viejo, esconde la mayor parte de la historia de
Zaragoza. Más de 2000 años de historia y culturas como la romana,
cristiana, árabe, judía o mozárabe han convivido en esa porción
de la actual ciudad. Los edificios, palacios e iglesias reflejan
los diferentes estilos y el intercambio entre culturas. En la
Plaza del Pilar se reunen la catedral gótica de la Seo
y la Basílica del Pilar, uno de los principales centros
marianos del cristianismo, con frescos de Francisco de Goya.
El palacio árabe de la Aljafería, actual sede del Parlamento
aragonés, es uno de los mejores exponentes del arte musulmán fuera
de Andalucía.
Museos, cines y teatros complementan la oferta cultural:
El Museo Provincial de Zaragoza ofrece un recorrido por la historia
de la ciudad y de todo Aragón, desde el Paleolítico hasta nuestros
días. En el museo Camón Aznar se encuentran pinturas de Zurbarán,
El Greco o Goya. Los teatros ofrecen las obras de las principales
compañías españolas. Durante todo el año el auditorio añade ciclos
de Jazz, flamenco o nuevas músicas a la habitual programación
de música clásica y la filmoteca de Zaragoza le echa una mirada
cada semana al cine clásico.
Los zaragozanos hacen buena parte de su vida en las calles, siempre
animadas, en bares, terrazas y cines. La población estudiantil
anima las noches, especialmente durante los fines de semana, cuando
además Zaragoza acoge muchos visitantes.
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