Un total de 10 conjuntos históricos cuentan con la categoría de Bienes de Interés Cultural en el espacio del Parque Cultural del Maestrazgo. No son sólo un compendio de casas, fachadas o monumentos; su disposición urbanística transmite la historia de la localidad, su origen y sus fases de desarrollo.
En el pequeño municipio de Miravete de la Sierra, a orillas del río Guadalope, comienza nuestro recorrido. En el siglo XVI se configuró la parte más monumental del conjunto, en el que destaca su plaza porticada, junto a la iglesia parroquial de Nuestra Señora de las Nieves. Un magnífico puente de sillería une esta población (partida en dos por el río Guadalope) que cuenta con un singular peirón gótico del siglo XV.
Siguiendo una pista asfaltada se llega a Villarroya de los Pinares, que alberga un interesante grupo de casas-palacio y una iglesia parroquial con grandes porches, un primer tramo medieval y una cabecera clasicista.
Las huellas de la apretada historia vivida por Cantavieja se palpan en cada metro cuadrado. Imposible perderse su Plaza Mayor porticada, de trazado gótico, donde se emplazan el ayuntamiento y la impresionante iglesia parroquial de estilo barroco.
Una imponente silueta hace inconfundible la llegada a Iglesuela del Cid. Es la de la torre de su iglesia parroquial que, junto con el torreón de los nublos, se alzan protagonistas de la plaza de este municipio. Destaca también el ayuntamiento y sus ventanas geminadas y una importante muestra de arquitectura civil (en la casa Matutano Daudén se ha instalado la Hospedería del Maestrazgo).
El final de ruta nos lleva hasta uno de los conjuntos más emblemáticos de esta comarca: Mirambel, un municipio que conserva la mayor parte del recinto. El Portal de las Monjas, la calidad de su arquitectura civil, la plaza del ayuntamiento y la monumentalidad de la plaza Aliaga fueron algunos de los motivos que le valieron a este municipio el premio "Europa Nostra".
Pasando a la provincia de Castellón se toma el desvío a Tronchón, una pintoresca población de montaña famosa por sus quesos, la arquitectura religiosa de los siglos XVII y XVIII, dos torreones góticos y una interesante arquitectura civil.