Utebo, Alagón y Tauste, destinos mudéjares en los que se conjuga historia y tradición
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Nuria Asín (El Periódico de Aragón)
Tras el periodo de esplendor del arte mudéjar, que tuvo lugar en el siglo
XIV, habrá que esperar hasta finales del siglo XV (1491) y primera mitad del
XVI (1544), para encontrar las construcciones más emblemáticas del estilo.
Unas fechas que coinciden con las obras realizadas en el nuevo palacio de
los Reyes Católicos en la Aljafería y con la inscripción sobre azulejo de la
torre de Utebo, localidad en la que empezaremos la ruta de esta semana, para
seguir por Alagón y Tauste.
UTEBO
Dominando el horizonte emerge elegante la torre de Utebo, cuya
terminación, en 1544, se debe al artista Alonso de Lezcano. Fecha que se
conoce por las inscripciones epigráficas que aparecen en el monumento. La
construcción posee dos cuerpos, uno cuadrado y otro octogonal.
Muy llamativo para el visitante resultará la aplicación de motivos
cerámicos en las paredes de esta torre, en las que se aprecia además,
ciertas influencias del arte renacentista que empezaba a irrumpir con
fuerza. La cerámica de esta construcción fue hecha en los talleres de Muel.
Piezas que, al irrumpir el sol, producen magníficos destellos por los que,
los lugareños han denominado a la construcción, como el "campanario de los
espejos".
El recorrido por las calles de la localidad supone
para el visitante llenarse de paz y tranquilidad. Los encantos turísticos
del municipio tienen su máxima representación en la torre e iglesia de Santa
María, de estilo mudéjar. Los amantes del deporte tienen la posibilidad de
practicar piragüismo, dada la proximidad del río Ebro. Para más información
se puede llamar a la Federación aragonesa de Piragüismo, cuyo teléfono es el
976731236.
ALAGÓN
Siguiendo el recorrido llegamos a Alagón, localidad en la que el
estilo mudéjar se manifiesta en la iglesia y torre de San Pedro. El
ladrillo, material del que está hecha la construcción, siguiendo los cánones
mudéjares, se dispone mediante paños compuestos por arcos mixtilíneos
entrecuzados, conformando entrantes y salientes que cambian al incidir la
luz del sol y manifestando que, la decoración mudéjar, sigue siendo la
protagonista de los edificios.
Muy próximos a la localidad se encuentran otras localidades de
interés como Pinseque, Pleitas de Jalón, Bárboles, Urrea de Jalón y
Lumpiaque, en las que existen ejemplos de estilo mudéjar aragonés. Así como
Remolinos, donde los amantes de la pintura podrán disfrutar con las
estupendas pechinas de Francisco de Goya que se conservan en la iglesia.
Para verlas, hay que pedir las llaves en la casa parroquial.
TAUSTE
La próxima parada que el turista puede realizar es Tauste,
perteneciente a la Comarca de las Cinco Villas. En este municipio, el estilo
mudéjar se manifiesta en las torres de la iglesia de Santa María y en la de
San Antón. El primero de los ejemplos mencionados se construyó en el siglo
XIII y se emparenta con la de San Pablo de Zaragoza, aunque sus elementos
decorativos son más modernos que los del ejemplo zaragozano.
La torre de San Antón es de discretas proporciones y sencilla
decoración. En ella, destaca la aplicación de motivos cerámicos,
manifestados en una cenefa con formas en zig-zag, en los característicos
tonos blancos y azules del estilo mudéjar. Estos elementos se disponen en la
parte alta de la torre. Un elemento distintivo que hace destacar la
construcción, de entre el caserío circundante. La torre de San Antón será
declarada, en un corto espacio de tiempo, Bien de Interés Cultural por parte
del Gobierno de Aragón.
Entre otros ejemplos religiosos de la localidad hay que citar el
monasterio de San Jorge, de monjas Clarisas, barroco del siglo XVII. La
arquitectura civil se manifiesta en la Casa Palaciega de la Cámara, de
estilo renacentista aragonés.
Ya en el campo, Tauste cuenta con una amplia representación de
ermitas de culto popular en las que todavía se celebran romerías y fiestas
de corte religioso. Entre ellas, las ermitas del Pilar, San José, El
Sepulcro y San Antonio.
Los amantes de la naturaleza pueden disfrutar con los paisajes que
brinda el Santuario de Sancho Abarca y los territorios de la Bardena Negra.
Los aficionados a la caza y la pesca tienen un coto en el que capturar
jabalíes, conejos y codornices. En el Ebro, el Arba y en el Canal se pueden
pescar barbos y carpas.
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