Calatayud: Un arte bañado en aguas termales
[Cervera de la Cañada] [Ateca] [Terrer] [Alhama de Aragón]
Nuria Asín (El Periódico de Aragón)
Los amantes del turismo rural, la paz y la tranquilidad tienen en la comarca
de Calatayud un lugar ideal para pasar sus vacaciones. Dentro de la zona,
Cervera de la Cañada, Ateca, Terrer y Alhama de Aragón conforman la ruta de
esta semana. Bellos municipios que conjugan arte y un entorno natural
envidiable para disfrutar de unos días inolvidables.
CERVERA DE LA CAÑADA
Todos los materiales del universo mudéjar: ladrillo, piedra, yeso y madera aparecen majestuosos en la iglesia de la Asunción de Cervera de la Cañada,
lugar en el que comienza el recorrido artístico de esta semana. La
construcción, de los siglos XIV-XV, es un perfecto ejemplo de
iglesia-fortaleza, con dos torres-contrafuertes y un andador.
El interior del templo está decorado con agramilados (hendiduras
paralelas que cubren la parte inferior de una viga). En las ventanas y en el
antepecho del coro se disponen bellas yeserías con motivos geométricos y
vegetales. Como cierre, el coro posee un espectacular alfarje decorado y
pintado con motivos heráldicos y geométricos en el que aparece una
inscripción en yeso en la que se lee el maestro de obras, Mahoma Rami, y el
año de terminación de los trabajos, 1426.
Todas estas excelencias artísticas hicieron que la iglesia de
Cervera de la Cañada fuera elegida como uno de los seis monumentos mudéjares
declarados recientemente por la UNESCO Patrimonio Mundial.
El caserío de la localidad engloba
perfectamente la iglesia de Santa Tecla, otro de los seis monumentos
mudéjares declarados Patrimonio de la Humanidad. El templo es un
bello ejemplo de iglesia fortaleza, del que sobresalen sus torres, con
regios muros. Su interior muestra un espléndido trabajo de carpintería en su
techumbre, así como agramilados mudéjares que cubren los muros.
A la afueras de Cervera esta el acueducto conocido como "Puente de
los Tres Ojos", una obra hidráulica que, posiblemente, sirviera para
conducir el agua hasta Bílbilis. Próximo a esta construcción se encuentra un
azud. Los aficionados a la naturaleza no deben perderse el paraje denominado
"los castillos", en plena sierra de Armantes, con vivos colores rojizos y
caprichosas formas.
ATECA
Municipio cuyo nombre proviene del árabe, y significa "la
antigua". En Ateca, los trabajos de los alarifes mudéjares aparecen en el
cuerpo inferior de la torre de Santa María y la del Reloj de Ateca, dos
construcciones que dibujan el paisaje urbano.
La parte baja de la torre de
Santa María, del siglo XIII, sigue el modelo de alminar almohade, cuya
estructura se articula por medio de dos torres de planta cuadrada dispuestas
una dentro de la otra, con una escalera entre ambas. El remate de la misma
responde al periodo barroco. Exteriormente, destaca por los vistosos discos
vidriados con flores de lis estampilladas (marcas del artífice), que jalonan
el muro, y que, al incidir la luz producen bellos reflejos metálicos.
La
torre del Reloj, edificada en 1560, es una de las máximas referencias para
los atecanos, pues en ella se sitúa un gran reloj, testigo silencioso del
correr del tiempo.
El castillo y la casa consistorial, del siglo XVIII, son otros monumentos de
interés para el visitante.
TERRER
A mitad de camino entre Ateca y Calatayud se encuentra
Terrer. El trabajo de los mudéjares se manifiesta en la torre de
la iglesia parroquial de la Asunción de la Virgen, cuyas armoniosas formas
son un verdadero catálogo de la versatilidad del ladrillo en las manos de
los alarifes, ya que en el edificio aparece formando frisos en esquinillas,
arcos entrecruzados, rombos y lazos. Junto a ellos, la magnífica decoración
cerámica, a base de discos o platos, que otorgan a la construcción
personalidad y, al incidir la luz provocan bellos juegos de tonalidades.
La vieja azucarera, una de las mejores conservadas de su época, brinda al visitante la posibilidad de volver al mundo industrial de antaño. Los turistas más animados pueden
sumarse a los festejos de San Pascual Bailón (17 de mayo), día en el que se
reparte a los vecinos la tradicional ración de judías con chorizo.
ALHAMA DE ARAGÓN
En Alhama de Aragón el visitante puede ver la iglesia de la
Natividad de la Virgen. Aunque la construcción es de estilo barroco, en su
interior conserva una techumbre mudéjar con yeserías en las bóvedas, muestra
del refinamiento y maestría de los alarifes mudéjares para crear geometrías
decorativas.
Los balnearios, el castillo, el desfiladero, las
casas apiñadas al pie de las rocas y el entorno del río son los elementos
que conforman el paisaje urbano de Alhama.
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