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7. La estepa en Aragón

Las 4 estaciones

Valdehurón.
Escolopendra.
Saltamontes.
Vales.
Escarabajo acorazado
Escorpión pasea sobre el suelo ardiente.
Salada Magallón.
Alfambra.
Primavera
La llegada de las primeras lluvias a finales de marzo produce en pocas semanas un estallido de vida y color, tan sorprendente como efímero. Con la elevación de las temperaturas, las calandrias, terreras y cogujadas disgregan sus bandos e inundan el ambiente con sus trinos. Insectos, flores, sapos y culebras despiertan de su letargo y dedican todas sus energías a crecer y procrear. En pocos días el campo se llena de saltamontes, orugas, topillos. y todos los depredadores grandes o chicos aprovechan la bonanza para sacar adelante sus retoños. La estación avanza deprisa, las temperaturas ascienden considerablemente y las gangas, ortegas u otras aves deben desplazarse cada vez más lejos para dar de beber a sus polluelos, mientras miles de renacuajos atrapados en charcas y aljibes compiten por completar su metamorfosis antes de que el agua se convierta en duro barro.
Verano
Altas temperaturas y ausencia de agua aceleran el marchitamiento de la vegetación. Los rebaños trashumantes se marcharon, en camiones, hacia los frescos pastos pirenaicos. Las flores se han transformado en duras semillas que muchos animalillos se afanan en recoger. Es un periodo de dura competencia y muchos jóvenes animalillos servirán de alimento a otros que también pugnan por sobrevivir. Solo las lagartijas y acorazados escarabajos se atreven a pasear sobre el suelo ardiente del mediodía, mientras casi todos los demás seres permanecen escondidos entre las matas o bajo las rocas. Las aves son muy activas en las primeras y ultimas horas de la jornada, mientras que los anfibios, mamíferos, arañas y otros animalillos aprovechan el frescor y la humedad de la noche.
Otoño
Las primeras lluvias marcan una segunda primavera en la estepa. Florece el sisallo y muchas plantas y líquenes recuperan su lozanía. Los sapos se reúnen de nuevo y abandonan su letargo bajo el barro seco. El cernícalo primilla y los abejarucos se marcharon hacia África a pasar el invierno, los cardadores se aparean, vuelan algunas mariposas, y los topillos y conejos intentan sacar adelante nueva descendencia aprovechando este periodo en el que la competencia no es tan intensa. Las semillas caídas sirven de alimento o son almacenadas por algunos para resistir el invierno.
Invierno
El agua no abunda, pero tampoco escasea, y la vegetación soporta bien los primeros fríos. Han regresado algunos rebaños desde las montañas, y también algunas aves norteñas, como el chorlito carambolo. Los alcaravanes, calandrias, terreras, gangas y ortegas cambian de comportamiento y se reúnen a dormir o buscar alimento en grandes bandos. En diciembre, y sobre todo en enero y febrero sopla con fuerza el Cierzo y se producen intensas heladas que provocan algunas bajas, sobre todo entre aves y pequeños mamíferos. En los días de intensa niebla algunos animales taciturnos se atreven a deambular durante el día en busca de semillas, raíces u otro alimento.

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