Zaragoza ha vuelto a encontrarse con su historia. Restos
de la pavimentación del Decumano, un eje de comunicación de la antigua Cesaraugusta,
se encontraron en la calle Manifestación. Esta vía de grandes dimensiones cruzaba
la ciudad de este a oeste y comenzaba en la Iglesia de la Magdalena para acabar
en la Puerta de Toledo.

El
Decumeno, discurría por las actuales calles Méndez Núñez, Manifestación y Espoz
y Mina con los dos extremos de las puertas de Valencia y de Toledo y era una de
las dos vías más importantes de Cesaraugusta: "Por los restos de las bodegas
hacia el oeste, se descubre que la línea de la calle se corrió durante los primeros
años del siglo, por lo que se comió una parte de la vía romana hacia su parte
este", explica Francisco Escudero, arqueólogo municipal.
La losa encontrada,
de un metro cuadrado de tamaño, data posiblemente de finales del siglo I o principios
del II y serán los primeros fragmentos de una calle romana que se conserven en
la ciudad, según manifestó la concejala de Cultura del Ayuntamiento de Zaragoza,
Verónica Lope. "Sospechábamos que por aquí podía haber algún tipo de resto
porque ya había aparecido un pequeño fragmento en la Magdalena, pero no lo sabíamos
con seguridad. Ahora se trata de seguir excavando hacia el oeste, para comprobar
que no existían líneas de casas y ver si encontramos más" declaró Escudero.
En este sentido la concejala afirmó que "se trabajará con urbanismo para poder
seguir abriendo una franja mayor".
Las losas se quedan Las losas permanecerán
en el lugar en el que se han hallado porque "precisamente eso es lo interesante,
que se vea como estaban colocadas, que estaban un metro por debajo del actual,
por ejemplo", afirma Escudero. Y prosigue: "Las murallas marcan el rectángulo
de la ciudad romana, sabemos dónde están las calles, por dónde discurrían, lo
difícil es que se conserven". Los restos de esta gran via de la antigua ciudad
romana se han encontrado como consecuencia de las obras del colector de agua de
la calle Manifestación y tienen especial importancia porque suponen una de las
pocas muestras de esa época que se pueden hallar en el casco urbano.
Este
hallazgo viene a sumarse a los descubrimientos que están teniendo lugar en días
recientes en esta zona de Zaragoza: los mosaicos encontrados en la calle Alfonso
desde que comenzaron las obras en el mes de mayo o la cloaca romana hallada
en la calle Loscos el seis de junio.
Así, las obras de peatonalización
de la calle Alfonso trajeron consigo el descubrimiento de dos mosaicos romanos.
El primero de ellos, aparecido el 11 de mayo, era polícromo y con motivos vegetales,
mientras que el segundo, encontrado tres días más tarde, era en blanco y negro.
A estos dos hallazgos se sumó, por las mismas fechas, un tercero, situado en la
calle Jusepe Martínez. Las tres piezas se encontraron en muy buen estado
de conservación, aunque están en el Museo de Zaragoza para su limpieza y restauración.
Su estudio puede aportar datos de valor para conocer la Zaragoza romana.
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