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La huella judía en las Cinco Villas
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| Plaza de La Sartén, judería de Sos. |
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El legado judío de las Cinco Villas se reparte por gran parte de la comarca con un magnífico estado de conservación en su inmensa mayoría que cuenta con un asentamiento formado por nueve aljamas y otros dispersos. Municipios como Ejea de los Caballeros, Tauste, Luna, Luesia, Ruesta, Uncastillo, El Frago, Biel y Sos del Rey Católico exhiben el pasado sefardí en las distintas juderías que nacieron durante los siglos XI y XII.
De todas éstas localidades, Sos y Uncastillo son las que, en conjunto, ofrecen un mayor atractivo con un compendio de estilos arquitectónicos sorprendentes. Destacan sobremanera las construcciones en ladrillo con piedra sillar que quedan repartidas por numerosos rincones de estas dos villas medievales. Para descubrir el pasado judaico de Uncastillo, atravesaremos la calle Barrio Nuevo, la columna vertebral de su judería.
Pero no son los únicos puntos judaicos de la comarca. Ejea de los Caballeros fue uno de los núcleos más importantes con una población de casi trescientos judíos y la quinta aljama de Aragón. Hoy en día se está realizando un proyecto de recuperación del casco histórico, así como la puesta en marcha de un centro de interpretación sobre la medicina y la astrología judía medieval. El llamado Barrio de la Corona es el centro neurálgico de aquella antigua judería.
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| Cementerio de El Frago. |
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Biel es otro punto en la ruta sefarad por las Cinco Villas. La calle de Barrio Verde se encuentra en las proximidades de la sinagoga y de la escuela de los mocetes, dos lugares especialmente vinculados a la vida judía de Biel.
El barrio judío de Luna, otro de los asentamientos imprescindibles de la comarca, se remonta al siglo XII y se centraliza en torno a las calles de Puyfranco y Codillo.
Las Cinco Villas representan pues un entorno inevitable para conocer el pasado sefardí de uno de los enclaves más destacados de toda la comunidad.
Daroca y Calatayud
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