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Judaismo oscense
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| Calle de la judería de Fraga |
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Cuando los judíos crearon sus propios barrios para tener un lugar donde vivir y guardar sus leyes y costumbres, tuvieron muy en cuenta la provincia de Huesca como así lo atestiguan los numerosos asentamientos y juderías.
La más sobresaliente estuvo en la capital oscense. Se extendía en la parte suroeste de la ciudad, desde la puerta de Ramián hasta las «fuentes de la judería». Pero a partir de los siglos XII y XIII surgieron a su alrededor nuevos barrios cristianos.
La judería de Huesca tuvo una plaza central en la que convergían numerosas calles que tomaban nombre de los principales oficios que desempeñaba la comunidad hebrea. Además, y dos siglos más tarde, la sinagoga mayor pasó a conocerse como «mezquita» y se encontraba muy próxima al actual Coso. Pero no era el único templo ya que, según documentos de mitad del siglo XV, se notifica la existencia de dos sinagogas más. Algunas de las principales arterias de la judería oscense son el barrio de Xixena, el de Amalbel, el barrio de los Plateros, el de los senderos, la carrera mayor o la de las Fuentes de la judería.
Jaca es otro punto importante del Aragón sefarad. La Judería de Jaca estaba situada en el barrio del Castellar aunque los primeros vestigios apuntan a que estuvo asentada entre la Puerta de San Ginés y la calle San Nicolás. En el corazón de ésta parte meridional de la ciudad se encontraba la antigua Sinagoga mayor, situada al sur del barrio.
Cuando los judíos jacetanos fueron expulsados se derrumbaron los dos portales que quedaban de los seis que llegó a tener la judería y, a partir de ahí, se construyó la llamada «Puerta Nueva».
Otras localidades que guardan restos del pueblo hebreo son Barbastro, Monzón, Tamarite de Litera y Fraga, entre otros. Todos estos vestigios judaicos convierten a la provincia de Huesca en un epicentro patrimonial del mundo sefardí.
Teruel
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