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| Interior de la sinagoga mayor de Hijar (S. XV). |
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La llamada ruta talmúdica, además de atravesar el Bajo Aragón por las localidades de Alcañíz e Híjar, pasaba por la localidad de Caspe, en el límite oriental de la provincia de Zaragoza rozando casi con tierras turolenses.
La judería de la ciudad de Caspe estuvo enclavada en la calle Barrio Verde y, junto con Maella, Mazaleón, La Fresneda y Castellote, dependía a la demarcación fiscal de Alcañíz. Entre toda ésta comunidad hebrea sumaban aproximadamente 250 personas.
Muy cerca de Caspe, en Alcañíz, capital histórica del Bajo Aragón, su comunidad fue un intenso foco de estudios rabínicos de donde nació la cofradía Talmud-Torah y donde se formaron numerosos rabinos y talmudistas. La judería de Alcañíz estaba emplazada en el barrio de Santiago.
También en el corazón del Bajo Aragón turolense, la localidad de Híjar y su judería hicieron que fuese declarada bien de interés cultural por el Gobierno de Aragón. Hoy su sinagoga del siglo XV se conserva prácticamente intacta con su estructura original y con una techumbre perfectamente conservada.
El recorrido judaico por tierras turolenses se completa con una visita por Albarracín, una de las poblaciones medievales más impresionantes de Aragón. Evidentemente, también quedan vestigios del paso sefardí por éstas tierras.
La capital turolense, uno de los museos naturales mudéjares más impresionantes de toda la península, contó también con una Judería que, en 1412, estaba compuesta por las calles de Judería, Valcaliente, Fontana, Comadre y Aínsas. El segundo tramo del barrio judío, el de Hartzembusch, estaba rodeado por un muro con tres puertas de acceso, una en la callejuela que iba de San Pedro a la Alcaicería, otra en la cuesta de San Pedro y una última en la calle de Aínsas.