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Arte: Tarazona, Conjunto Histórico Nacional
Tarazona
merece del viajero una visita, por limitada que sea, para conocer de cerca los
testimonios de una vida histórica intensa y sugestiva. Hasta la oficina
de Turismo (antigua casa del campamento de la Catedral, ubicada junto a la Fuente
de los Canónigos) ocupa un lugar histórico, provisionalmente sustituido por las
obras de la Catedral por una oficina en la plaza de San Francsico.
Son
imprescindibles:
El
Ayuntamiento. Construido como lonja de contratación en el siglo XVI, muestra
en su fachada una auténtica maravilla en el friso que representa con todo detalle
la entrada de Carlos I en Gante.
Las
murallas, que aún pueden verse en perfecto estado de la zona del Puerto.
El
Palacio Episcopal, edifico renacentista sobre una base medieval. Destaca
el Salón de los Obispos. Alberga el Museo Catedralicio, creado en 1994 por la
Asociación de Amigos de la Catedral de Tarazona. Reúne una selección de los tesoros
artísticos catedralicios. Se divide en tres salas dedicadas a la Edad Media, al
Renacimiento y al Barroco, con un total de 49 piezas, que van desde el siglo XIII
al XX. Las salas están cubiertas por una misma techumbre gótico-mudejar cuyas
vigas están talladas y policromadas, obra de mediados de siglo XV. Se comunican
por una galería de arcos de medio punto, con magníficas vistas a la ciudad, construida
en el siglo XVI.
La
famosa plaza de toros vieja, de forma octogonal, constituida por casas
de tres alturas con grandes ventanas y arcos sobre pilares ochavados.
La
iglesia parroquial de la Magdalena (antigua catedral), la iglesia de San
Miguel, la iglesia de Nuestra Señora de la Merced, de San francisco, el convento
de las Carmelitas de Santa Ana...
Las
calles y plazas del casco viejo rezuman todavía el recuerdo de la edad
de oro de la Turiaso inte rcultural
en la que convivían cristianos, moriscos y judíos: el barrio del Cinto, las casas
colgadas de la judería...
La
Catedral, declarada Monumento Nacional, es una obra lenta que se comenzó
en el S. XII y adquirió su configuración definitiva en el S. XVI.
Claro
exponente del mudéjar, descacan su claustro, de yesería calada y su torre de ladrillo.
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